El president Antich no quiso dar una cifra concreta sobre cuál sería la aportación que supondrá para Balears la entrada en vigor del nuevo sistema de financiación, que todavía se está negociando, pero explicó que, se apruebe cuando se apruebe, estará en vigor desde el uno de enero del próximo año.

Francesc Antich, rodeado por la práctica totalidad de su Govern (faltaron la consellera Leciñena y el conseller Cañellas) aprovechó su tradicional brindis navideño con los medios de comunicación para comunicar que el día anterior había hablado con Zapatero y que este le anticipó que el nuevo sistema recogería las aspiraciones de Balears. Por ejemplo, que se dará prioridad a la población y que se tendrá en cuenta la insularidad.

El president añadió que, a pesar de que ya tiene la palabra de Zapatero, se reunirá con él en los próximos días (no concreto) para formalizar el acuerdo.

Antich, ante un sonriente conseller Manera, destacó que «se consolida la idea de que a la hora de afrontar la reforma del nuevo sistema de financiación, el Estado pondrá más dinero y eso es muy buena noticia».

Población

Según Antich, también toma forma una de las principales reivindicaciones defendidas por Balears como es «la idea de que la población es elemento principal» para estimar la financiación de las comunidades, circunstancia que, dado el crecimiento demográfico de las islas, en opinión del presidente autonómico: «Quiere decir que estamos en el buen camino».

Antich anticipó que, de sus contactos con Zapatero y de las negociaciones entre Manera y el Ministerio de Hacienda, se confirma que «desde el Estado se quiere que Balears esté en la media» de las comunidades y que se resuelva «la injusticia» que padecen las islas con el actual sistema, que las sitúa «24 puntos por debajo de la media».