A. MATEOS/S. PARRA

El tendido de la tubería submarina del gasoducto entre Eivissa y Mallorca finalizó este viernes y mañana el 'Castoro Sei', la plataforma que está realizando el grueso de los trabajos en el fondo marino, comenzará el tendido entre las Pitiüses y el puerto alicantino de Denia, punto de partida de la canalización que debe conectar Balears con el sistema gasístico español y que permitirá a la industria y a los consumidores reducir su dependencia del gasóleo.

La unión del entramado gasístico balear con la red terrestre española supondrá unos trabajos que finalizarán en el mes de febrero. En marzo y abril tendrá lugar el post-tendido y restitución de aterrajes, un proceso en el que se culmina el proceso, se completan en detalles los trabajos y cuando se comprobará que el gasoducto no tenga ninguna fuga mediante la inyección a presión de agua un proceso, informaron fuentes de Enagás, que forzará después a secar completamente el interior del canal para evitar problemas con el posterior traslado del gas natural.

En los meses de mayo y junio se realizará el precomisionado y en julio está prevista la puesta en marcha efectiva de la instalación que en un futuro, según los deseos manifestados por la Conselleria d'Energia del Govern, se ampliará hasta dar cobertura a Menorca. No está previsto, en cambio, que un ramal del transporte gasístico se prolongue hasta Formentera para abastecer a la Pitiüsa del sur.

Tramo terrestre

La finalización del trazado submarino está cumpliendo los plazos y podría estar operativa en julio, pero de la línea que debe unir Cala Gració (donde llega la conexión marina) hasta la central de GESA en Vila no hay una información concreta sobre la marcha del proyecto.

El trazado definitivo del gasoducto en superficie fue aprobado por el Consell d'Eivissa el pasado 12 de septiembre después de que se modificara su recorrido para adaptarlo al trazado de la carretera que une Vila con la bahía de Portmany, aprovechando la zona de espacio reservado anexo al vial y reduciendo así el número de expropiados (en un principio eran 170).

Cuando se aprobó el desarrollo definitivo del proyecto, desde la institución insular se apuntó que los trabajos para instalar la tubería en tierra se iniciarían durante el presente mes, pero todavía no se ha informado del inicio efectivo de las obras de tendido.

En noviembre pasado, desde el Ayuntamiento de Sant Antoni se apuntaba que el comienzo de las obras del trazado del gasoducto terrestre llevaba más de un mes de retraso. La empresa a cargo del proyecto, Endesa-Gas, tenía previsto solicitar en octubre la licencia de construcción al Ayuntamiento de Sant Antoni. Desde la empresa se aseguró entonces que el inicio de los trabajos estaba pendiente de la autorización del Ministerio de Industria y Energia, debido a que estos trámites administrativos aún no están finalizados.

Sobre este punto, el concejal de Obras del municipio, Joan Pantaleoni, reclama a la empresa «que agilice el proceso e inicie cuanto antes las obras del tramo terrestre para que se puedan conseguir las previsiones y puedan estar acabados antes de que se inicie la temporada».

«Hay tramos que afectan a la carretera de Sant Antoni y la propia salida del gasoducto del municipio pasa por la alameda de entrada, por eso pediría que hubiera una coordinación con el Consell para que se inicien primero, y cuanto antes, los tramos que puedan ser más conflictivos para que se ejecuten en invierno y no cuando más pueden perjudicar a los vecinos y los turistas», añadió Pantaleoni, quien garantizó que «el Ayuntamiento, como ha venido haciendo, aprobará los trámites en cuanto le sean requeridos para no interferir en el proceso».

Red para clientes

Tampoco se han iniciado todavía los trabajos pero ya se cuenta con la autorización administrativa para poder llevar a cabo el tendido de la red secundaria en el municipio de Vila, es decir, la canalización que transportará el gas hasta los negocios y las casas particulares.

GESA ha obtenido los permisos para la explotación del servicio en la ciudad al igual que en Sant Antoni y Sant Josep, aunque por ahora está pendiente de tramitar las licencias de obra en Eivissa para poder iniciar la apertura de zanjas. De esta forma se podrá conseguir ofertar servicio no sólo a la central que la eléctrica tiene entre los cinturones de ronda de Vila y que dejarán de operar con gasóleo y otros derivados del petróleo para convertirse en plantas de cogeneración alimentadas con gas.

La llegada del gas a Balears evitará la emisión de 70.000 toneladas de CO2. Además, supondrá un ahorro para los ciudadanos, ya que Enagás ha anunciado que los consumidores de Balears pagarán lo mismo por el gas que los de la Península, aunque sea más costoso transportarlo hasta las Islas. En este sentido, los isleños podrán ahorrar utilizando el gas, ya que su precio está bajando, frente al incremento de la electricidad. El gasoducto supone una inversión de 490 millones de euros.