El concejal recuerda que los cascotes del edificio derribado se tienen que retirar y reciclar. El Residencial Vista Alegre fue declarado en ruina en septiembre, pero se tendría que haber demolido con licencia

El Ayuntamiento de Sant Josep abrió ayer un expediente de disciplina urbanística por el derribo sin licencia del Residencial Vista Alegre de sa Caixota, el edificio que resultó destruido tras el deslizamiento de tierras que se produjo en 2005. Según explicó el concejal de Urbanismo, Javier Marí, ayer visitó la zona un celador del Consistorio y comprobó que el permiso otorgado para la consolidación de viales no incluía la demolición de estos apartamentos. «Dentro del proyecto sí que se preveía tirar alguna casa, pero no el residencial», indicó Marí. Lo más curioso del asunto es que el portavoz de los propietarios del Residencial Vista Alegre dice que la Junta de Compensación tiró el edificio sin su permiso y el presidente de la Junta alega, por el contrario, que sí que existe un documento firmado por él en el que accede al derribo.
El propio concejal vio un papel que le enseñó el presidente de la junta en el cual autorizaba el derribo, aunque no sabe si se incluía todo. De todas formas, no quiere entrar en ello porque asegura que es un «problema entre privados» y que lo único que le importa al Ayuntamiento es que ese derribo se hizo sin permiso. No sabe si ello puede haber implicado algún problema para la estabilidad de la zona e indicó también que el hotel de 5 estrellas que quieren construir los propietarios del Vista Alegre en ese solar se podrá hacer si un técnico firma, bajo su responsabildiad, que el terreno está consolidado. «El mayor problema al parecer es que parte del edificio está en terreno de Costas y el solar que les queda es de unos mil metros. El uso de hotel está permitido como tal, pero otra cosa es que quepa», añadió el concejal.


Edificable por PSOE-Pacte
Javier Marí tampoco entiende por qué ahora PSOE-Pacte dice que dejaron esa zona como inedificable. «Eso no es cierto, en los últimos planos que dejaron se podía construir y solo obligaban a la consolidación del terreno», dijo Marí, que cree que el anterior equipo de gobierno rectificó en la versión más nueva de las Normas Subsidiarias y dejó edificar porque había peticiones de indemnización por parte de Nordaker, propietaria de unas licencias en un solar junto al residencial, que ascendían a 11 millones. También los dueños de Vista Alegre habían presentado un expediente de responsabilidad patrimonial, aunque menos elevado. En principio, el equipo de gobierno de PP-Nov-A no tiene previsto cambiar la situación y el terreno será considerado como urbano siempre que esté consolidado porque una posible indemnización podría poner al ayuntamiento en «un grave problema».
El representante de Vista Alegre, Josep Lluís Ríos, se mostró contento con la apertura del expediente. Según relató, el 10 de febrero se encontró con la sorpresa de que las máquinas estaban derribando el edificio. «El presidente me dijo que los técnicos decían que era fundamental para el buen funcionamiento del muro de contención», indicó Ríos, que no ha recibido ningún informe sobre el asunto pese a que lo pidió. Tras ello informaron al Ayuntamiento y le dijeron que ellos no habían autorizado el derribo. «Esa hoja que firmé dice que tenían autorización para derribar una zona pergolada de parking y unos trasteros por una cuestión de seguridad», añadió el representante, que considera «censurable» la actuación de la junta de compensación y advierte de que ha iniciado una reclamación patrimonial contra ellos. Ríos dimitió del consejo de administración de la urbanización por desacuerdo y dice que si el Ayuntamiento no se pronuncia sobre el derribo «sorpresa» tendrán que ir ante un juez.
El representante de Vista Alegre confirmó que construirán un hotel de cinco estrellas diseñado por el arquitecto Ricardo Bofill, que ya estuvo visitando la zona. «Cuando presentemos una propuesta constructiva será con una certificación de que está consolidada», dijo Ríos, que asegura que su parcela tiene 2.200 metros y el hecho de que una tercera parte esté en franja de costas no afecta. «No se pierde el tercio, pediremos al ayuntamiento que nos compense con suelo en la urbanización. Será un hotel con vocación estival, con restaurante y amarradero para los yates», añadió.

Prats: «Lo dejamos muy poco edificable»

El exconcejal de Urbanismo de Sant Josep Josep Antoni Prats indicó ayer que en la última versión de las normas dejaron esta zona como urbana, pero recordó que el PTI prohíbe edificar en áreas que superen el 40% de pendiente, cosa que ocurre en gran parte de esta superficie. «Estaba la discusión de si esto de las pendientes se tenía que aplicar en esta zona, pero nosotros entendíamos que buena parte del sector conflictivo quedaba como inedificable», dijo Prats, que recordó que el terreno lo dejaban como urbano, pero hay que restar la zona de costas, las verdes y las pendientes y además solo podía construirse en caso de que geológicamente se certificara. De hecho, ve «complicado» que se pueda llegar a hacer un hotel allí. En cuanto a la petición de incemnización de Nordaker, recordó que fue antes de que entraran al ayuntamiento. «Tenían licencia para 50 apartamentos que les habían dado Serra Escandell y Huerta», indicó Prats.
Ríos indicó que es «significativo» que Nordaker haya retirado el contencioso y recordó que quiere construir 24 adosados en una parcela de 8.000 metros.