Patricia Gómez, a la derecha, junto a la consellera de Benestar Social, Fina Santiago en el Parlament.

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La consellera de Salut, Patricia Gómez, aseguró ayer en el Parlament balear que el Govern no tiene pensado rescindir el contrato firmado con la empresa concesionaria del Hospital Can Misses «por su elevado coste, es inviable». Gómez respondía de esta manera a la pregunta del diputado de Podemos Aitor Morrás, quien se hizo eco de las quejas de los usuarios del centro hospitalario sobre el servicio de cocina por la «poca calidad de la comida», en relación al chicle encontrado en un plato de sopa servido a un paciente del hospital ibicenco.

Morrás señaló que a su grupo «nos entristece este conformismo, sobre todo cuando se está faltando a la calidad que se merecen los usuarios. Entendemos que sí se puede rescatar la concesionaria, pero lo que hace falta es voluntad política para hacerlo».

En este sentido, la consellera Gómez explicó que la rescisión unilateral del contrato supondrían «indemnizaciones no asumibles para esta comunidad autónoma», ya que no sólo afectaría al servicio de cocina sino también al de lavandería, limpieza, seguridad, gestión de residuos, aparcamiento y jardinería.

Patricia Gómez destacó que la intención de su conselleria es que «el servicio de cocina funcione lo mejor posible». La consellera de Salut señaló que en Can Misses se elaboran 1.000 menús diarios y que se lleva «un seguimiento estricto con penalizaciones si hay incumplimientos». En este caso, Patricia Gómez recordó que en 2015 la Conselleria de Salut penalizó con 735.000 euros a la concesionaria del Hospital Can Misses por una seria de incumplimientos desde que abrió sus puertas en el mes de marzo.

Patricia Gómez resaltó que el Servei de Salut supervisa a la concesionaria del hospital con inspecciones «propias y aportaciones de los trabajadores».

La consellera balear de Salut defendió el modelo de concesiones administrativas utilizado en Can Misses «porque en tiempos de crisis ha permitido la construcción de dos hospitales», aunque señaló que «personalmente, no me gusta perder la gestión de los servicios no sanitarios».