Romina y su marido con sus hijos Romeo, Román, Alea y Aldana en el piso donde viven con otra pareja de amigos que a su vez tienen dos hijos. | Toni Escobar

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Romina Pérez nunca imaginó que por un piso en alquiler en Eivissa, la isla en la que lleva viviendo 12 años, le pedirían 1.000 euros o más. En la actualidad, ella, su marido y sus cuatro hijos, que tienen fibrosis quística, están viviendo en el piso de una pareja de amigos, pero éstos esperan un segundo bebé, por lo que tienen que buscar un sitio en el que vivir con sus cuatro hijos. «El año pasado tuve que dejar el alquiler que tenía porque tuve que viajar a mi país, Argentina, por motivos personales. Allí estuve 14 meses y al volver, me he encontrado con esta locura de que piden 1.300 euros por un piso de dos habitaciones y sólo en la temporada de verano; son precios impagables para una familia. Todo el mundo dice que está muy difícil encontrar un piso en alquiler, pero necesito ubicarme por los niños y por la escuela», explica Romina, quien explica que su marido trabaja, pero el sueldo no les da para pagar un alquiler de 1.000 euros o más. «Si alquilamos un piso por esos precios no nos quedaría para comer», afirma con contundencia.

Ayuda

Por suerte, según relata Romina, sus amigos les ayudaron y les ofrecieron vivir con ellos en su piso mientras buscan alojamiento. «No nos han puesto fecha para irnos; nos echaron una mano dejándonos vivir aquí con ellos, pero lo cierto es que estamos de paso. No nos podremos quedar mucho más porque están esperando un segundo bebé y en el piso, que tiene dos habitaciones, no cabe tanta gente. Nos apañamos para dormir: mi marido en el sofá, yo en una cama en el salón con el bebé y mis tres hijos en una habitación pequeña en literas. Somos muchos en la misma casa», explica angustiada Romina, quien no dudó en lanzar una «llamada a la solidaridad» en redes sociales para intentar lograr el alquiler de un piso para todo el año.

Esta familia asegura estar en lista de espera del Ibavi, entidad que le denegó un piso de tres habitaciones hace varios años «porque decían que se calculaban los metros cuadrados por persona y que no podía ser; entonces yo tenía tres hijos, imagínate ahora que tengo cuatro», explicó esta afectada por los alquileres, quien afirmó que está «perdiendo la esperanza porque ya no es que haya nada por las páginas de internet sino que ni por el boca a boca estamos teniendo suerte».

En los 12 años que Romina lleva en la isla «nunca había visto nada igual» en relación a los elevados precios de los alquileres de pisos.

Esta familia acudirá al Consell d’Eivissa a explicar su situación y, según explica Romina, confían en que la máxima institución insular pueda ayudarles. «No pido que nos regalen nada sino que se den más facilidades para que la gente pueda acceder a la vivienda; necesito tener una vivienda para mis hijos», concluye.