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La tropa popular acude este domingo a sus urnas internas para elegir al hombre que deberá plantar cara a la izquierda en 2019. Este sábado Gabriel Company destrozó con una sola frase los larguísimos meses de Bauzá calificando al santjoaner de «catalanista», «soberanista» e incluso «separatista». Company le respondió este sábado en el congreso del PP con una frase histórica, fiel reflejo del espíritu isleño, de una colectividad que ha mantenido su personalidad propia a lo largo de los siglos: «Nosotros no somos catalanes, pero tampoco andaluces, madrileños o vascos». Con esta sencillez honda y cargada de sentimientos, despedazó las procesiones de Bauzá por diferentes medios de comunicación de la caverna mediática madrileña intentando desprestigiarle. Le salió el tiro por la culata.

A su vez, el santjoaner mostró con esta frase su visión de España: un equilibrio de comunidades basadas en el respeto, la tolerancia y la solidaridad. Un equilibrio sin chulerías, paletismos o torpezas de los que desprecian cuanto ignoran. Company tuvo también el sutil e inteligente apoyo del coordinador general del PP, Fernando Martínez Maíllo, comprensivo en el hecho de que defender las particularidades de cada comunidad es engrandecer el proyecto común y de que es legítimo luchar por los intereses de cada territorio. También veteranos del PP Balear, como el expresident Joan Huguet, jugaron con habilidad con sus enmiendas en las ponencias para que cuestiones como la Educación fuesen asumibles por la inmensa mayoría.

La frase de autoafirmación y a la vez integradora, abierta, no excluyente pero superadora de complejos y autoodios, era la que estaba esperando el grueso del cónclave popular. Todo el regionalismo estalló en aplausos y en gritos de ¡presidente, presidente! Era la más clara bofetada a un Bauzá obsesionado en hacer de la lengua un caballo de batalla. Este domingo hablan las urnas. Pero la sensación del sábado es que el PP ha comprendido que con Company se puede pactar con otras fuerzas; con Bauzá, no. Ha visto que con Company se avanzará en positivo y no se crearán frentes gratuitos en su contra, ni manifestaciones de indignación .Con Bauzá,el lío está servido, y del gordo. José Ramón es el candidato favorito de la izquierda, su auténtico salvador y mucho más si se lleva a Delgado de aspirante a la vicepresidencia. Ambos, juntos, son cerilla y mecha cerca de un barril de pólvora. Con Bauzá de presidente, la izquierda alcanzó su récord absoluto: 34 diputados.

En realidad, y con las urnas de este domingo en marcha, el pulso está entre los que entienden que ser balear es una forma de ser español tan respetable como cualquier otra y los que se empecinan en convertirse en caricaturas periféricas, incluso cómicas, de los madrileños más estirados, menospreciando su cultura, su lengua, su estilo de vida y su idiosincrasia. En el fondo, el congreso del PP es un pulso entre los que creen en la autoafirmación y los que aspiran a ser malas fotocopias del paseo de Recoletos.

Lo que se ve en el Molí des Compte es que la Part Forana, con potentes aliados en Palma, ha tomado el control del PP. Son liberales y conservadores pragmáticos que no soportan el pijerío huero y traicionero importado del Manzanares por malos imitadores locales que mueven a la hilaridad y a la befa. Los regionalistas aman su manera de ser y no soportan la altanería y el desprecio. Son sencillos porque son fuertes.