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Vecinos del municipio de Vila han manifestado su malestar respecto a la limpieza y el mantenimiento de los espacios públicos de Platja d’en Bossa, donde denuncian un «abandono total y absoluto» por parte de la administración municipal.

En concreto, reclaman mejoras en el mobiliario público así como en las jardineras y en las aceras de las calles aledañas a la sede de la Asociación de Vecinos de Platja d’en Bossa, así como en la Avenida de Pere Matutes Noguera hasta el límite con el municipio de Sant Josep, a la altura del hotel Algarb.

«La fuente que hay al lado del campo de fútbol no funciona y da asco. Hay gente que entra allí a hacer sus necesidades y hay excrementos. Los jardines están llenos de porquería. Las aceras están sin baldosas y con agujeros, donde se tropieza la gente. Es una vergüenza», denuncia Antonio López, vecino de la zona residencial de Platja d’en Bossa, donde también proliferan los alquileres turísticos en bloques plurifamiliares, lo que según algunos vecinos está alimentando el llamado ‘turismo de borrachera’.

En un breve paseo por la zona es habitual encontrar baldosas partidas, bancos y mobiliario deteriorado y cajetines de suministros abiertos, a la vista y el alcance de cualquiera. En las partes ajardinadas las plantas y los arbustos conviven con todo tipo de botellas y otros residuos, y la maleza crece sin ningún tipo de control. Hay bocas de riego al descubierto y tuberías rotas con vertidos a la vía pública [como se aprecia en las imágenes adjuntas].

Antonio López también expresó su malestar por la falta de iniciativas de la Asociación de vecinos de Platja d’en Bossa, cuyo local social asegura lleva clausurado desde hace más de un año. El campito de fútbol tiene el césped deteriorado y tanto la puerta de entrada como las vallas están rotas, lo que supone un peligro para los más pequeños. Tampoco se mantiene en un estado óptimo la barbacoa que hay en este espacio público, incluso una de las puertas de la sede de la asociación está rota, dejando a la vista parte de su interior. «No se organizan fiestas, conciertos ni actividades para el barrio. Lo que pasa aquí es el escándalo público número uno», lamenta López.