Semana Santa 2018

El vía crucis viviente de Santa Eulària aspira a ser más que momentánea devoción

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Jesús es entrado en el Puig de Missa para ser colocado sobre el altar en representación del Santo Sepulcro.

Jesús es entrado en el Puig de Missa para ser colocado sobre el altar en representación del Santo Sepulcro.

30-03-2018 | DANIEL ESPINOSA

Apenas unos 10 minutos pasaban de las 10.00 de la mañana de ayer cuando un experimentado Jesús Ángel Ramos se disponía a interpretar de forma impecable las últimas horas de Jesús desde que se entrega a los romanos en el monte de los olivos hasta su entierro.
Vicente Ribas, párroco de Santa Eulària comento a Periódico de Ibiza y Formentera minutos antes de que comenzara el ya tradicional vía crucis viviente que se lleva realizando desde el año 1999 que «sin el vía crucis la Semana Santa de Santa Eulària no sería lo mismo», y no le falta razón. Más allá del más que correcto trabajo de los 34 actores que interpretaron sus papeles en esta tradicional puesta en escena que comienza en Cas Català y recorre las calles hasta llegar al Puig de Missa no hay que perder de vista aquellos puntos sobre los que 2018 años después de llevarse a cabo los hechos debemos seguir reflexionando y que, en muchos casos, tampoco depeden estrictamente de las creencias de cada uno. Ribas dio comienzo a la celebración del vía crucis pidiendo al público presente que se acompañara a Jesús «en silencio y en actitud de recogimiento» tras señalar que a través de su calvario «nos muestras que entregando nuestra vida la salvamos. Quieres guiarnos hacia el camino que conduce a la eternidad. Ayúdame a que mi vía crucis sea algo más que un momentáneo instante de devoción». A lo largo de cada una de las estaciones el párroco reflexionó sobre el significado de cada una de ellas y el mensaje que se debe tener en cuenta para que en «un día como hoy aprendamos las lecciones que nos enseña Jesús, de amor y de entrega por los demás. Nos cuesta pero tenemos que intentarlo».
Sobre las 11.30 de la mañana la comitiva llegaba al pie del Puig de Missa donde Jesús es crucificado para más tarde ser depositado en el altar a modo de sepulcro en una iglesia abarrotada de gente donde por momentos parecía que era más importante para el público hacer una foto con su móvil que reflexionar sobre los verdaderos mensajes de Jesús que se describen a continuación en el resumen de cada una de las estaciones.

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