La autocaravana de este jubilado tiene capacidad para seis personas. | MARCELO SASTRE

11

José Juan es jubilado, residente en Ibiza desde 1969 y viaja en autocaravana para conocer Europa. En este sentido, critica la «mala fama» que tienen este tipo de vehículos en la isla por las «malas» prácticas de algunos.

Según apuntó, un escrito del Ministerio de Interior afirma que «las autocaravanas pueden efectuar las maniobras de parada y estacionamiento en las mismas condiciones y con las mismas limitaciones que cualquier otro vehículo».

De esta manera, criticó que hace una semana un policía quisiese multarle por estacionar su vehículo en el aparcamiento de tierra de Can Cantó. «Había ido a hacer unos recados y aparqué aquí. Entonces me vino un agente y me dijo que no podía. Tuve que decirle que el resto de coches estaban aparcados como yo», indicó. Aunque se libró de la multa, un compañero con una caravana similar sí que tuvo que abonar 40 euros por la misma acción.

Aún así, la normativa de Vila deja claro que las autocaravanas no pueden estacionar en el municipio. «No entiendo estas normativas. También pasa que en tu coche puedes descansar, pero en la caravana no», remarcó este jubilado.

«Promesas»

Para José Juan, una caravana es como cualquier otro vehículo; la diferencia está en que te permite hacer vida. «Es en el interior, sin molestar a nadie».

En esta línea, argumentó que las aguas fecales las deposita en áreas de servicio habilitadas para estos casos, «aunque en Ibiza no hay y tienes que ir a un camping o pedir permiso en una gasolinera».

Así, recordó que tiene un depósito con cinco días de autonomía, además de uno de reserva, que puede llegar hasta los diez días, en caso de que fuera necesario.

Por otra parte, su autocaravana no necesita de bombonas de butano, ya que usa calefacción de gasóleo, además de llevar siempre a mano una botella de gas recargable para «no depender de nada». También tiene placas solares para cargar las baterías y cuando llego a un área de servicio o camping la enchufo a la luz para su abastecimiento.

El problema está en que en Ibiza tampoco hay áreas destinadas a este tipo de vehículos. Por ello, hace tiempo que varios autocaravanistas de la isla se unieron a la Plataforma de Autocaravanas Autónoma (PACA) para demandar la creación de un área de servicio. «El Consell prometió hacerlo, pero nunca se ha hecho nada».

Asimismo, José Juan está cansado de escuchar a quienes dicen que vivir en una autocaravana supone no dejar dinero en la isla. «He estado de vacaciones hace poco y me he dejado 105 euros diarios entre museos, comer, etc», explicó.

Para él, el problema está en meter a todos en el «mismo» saco y que «paguen justos por pecadores». «Claro que he visto malas prácticas por parte de algunos, pero no viven en autocaravanas, sino en furgonetas en las que han puesto un colchón»

Y es que, según dijo, existen en muchos países europeos donde te permiten estar 48 horas. «Hace poco estuve en una en el centro de Pamplona. Pagué 10 euros con derecho a luz y agua», reiteró.

Por todo ello, pide conciencia a todos aquellos que no cumplen como es debido con la normativa y dañan el medioambiente. Sin embargo, se pregunta por qué permiten que haya autocaravanas en la isla si no dejan estacionarlas en ninguna parte. «Están hechas para dormir y ni siquiera se puede aparcar».