Iluminación del Recinto Feria de Ibiza. | DANIEL ESPINOSA

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El Consell d’Eivissa quiere desarrollar, durante esta legislatura, el reglamento previsto en la ley 3/2005 para la Protección del Medio Nocturno de la isla que, hasta la fecha, sigue parado.

Así lo confirmó Vicent Roig, conseller de Presidencia y Gestión Ambiental, tras la reunión mantenida el pasado viernes con miembros de la Agrupación Astronómica de Ibiza (AAE). «Ellos nos han hecho una propuesta de lo que podría ser el reglamento, se ha decidido llevar hacia adelante y ya estamos trabajando en ello», matizó, al tiempo que dijo que se trata de un texto «muy pulido». Aún así, Roig mantuvo que les servirá de guía porque «habrá cosas que no se puedan llevar a cabo».

La máxima institución insular será la encargada de redactar el reglamento y la idea es hacerlo con sus propios medios aunque, si fuera necesario externalizar algún estudio lumínico, «lo haremos».

El conseller sostuvo que están pendientes de mantener reuniones con los diferentes ayuntamientos de la isla porque «hay zonificaciones que les pueden afectar porque también pueden afectar a la concesión de determinadas autorizaciones».

El primer paso, indicó, pasará por dibujar un mapa que diga qué zonas están sobreiluminadas y cuáles no, «porque hay que tener en cuenta que hay Áreas Naturales de Especial Interés (ANEI) y zonas protegidas con las que hay que tener una especial sensibilidad, tanto si son públicas como privadas».

Estudio completo
En lo que respecta al Consell, Roig señaló que se estudiará la iluminación de todas las instalaciones que dependen de la institución y su propio edificio, así como las luminarias de las carreteras. «Por ejemplo, La Agrupación Astronómica nos dijo que las luminarias del Recinto Ferial son de las más contaminantes del mercado, por lo que nos hemos comprometido a hacer un estudio de la instalación».

Por su parte, Pedro Pérez, secretario de la AEE, recordó que para elaborar este proyecto se han apoyado en el reglamento que se va a aplicar en Menorca. «El nuestro está más actualizado y hemos pedido que se nos tenga en cuenta porque llevamos años trabajando en esto», insistió.

Asimismo, también se lo han presentado a los diferentes ayuntamientos. «Se trata de poner un reglamento para que se aplique una ley, no planteamos nada extraño; planteamos ahorro energético y no estropear el cielo de las islas porque se puede iluminar con seguridad, sin despilfarro y sin sobreiluminar. El problema es que tenemos una cultura establecida que hay que desterrar», subrayó.

Y es que, la AEE ya hizo en 2017 una medición de la isla, prácticamente metro a metro, para medir la contaminación lumínica. «No está mal, pero el deterioro va muy rápido. Tenemos mapas desde 2010 y vemos una progresión acelerada de cómo se está deteriorando el cielo sin necesidad», añadió Pérez.

Por ello, explicó que, lejos de lo que muchos puedan pensar, «no se trata de no iluminar, sino de no hacer desastres como los que hay». Se refirió, así, a muchas propiedades privadas que «tiran» focos deslumbrantes a la carretera porque «piensan que tienen más seguridad en sus empresas y no saben que deslumbran a los conductores». En este sentido, incidió en que «hay 30 o 40 puntos realmente peligros» en Ibiza.

Aunque el secretario de la AEE señaló que no se trata de un tema que les incumba a ellos como astrónomos, dijo que no sería justo ceñirse solo a su profesión: «La contaminación lumínica afecta a muchos campos».

Criticó así las malas prácticas, por ejemplo, en el estadio de Can Misses que, a veces, «han estado las luces encendidas hasta las 03.00 de la mañana». Pero la crítica no solo fue para este campo de fútbol, sino que lo extrapoló al resto. «Cuando se usan los estadios sería más sencillo y más barato que la luz se quedara ahí dentro; por ello, hay que apantallar focos, algo que se podría solucionar en 15 días», detalló.

Para él, no es de recibo que se pase por alto la contaminación lumínica y puso un ejemplo fácil para entender su importancia: «Si una tubería perdiese la mitad del agua, nadie estaría en contra de repararla; pues la mitad del flujo lumínico que nosotros emitimos va al cielo, donde no hace ninguna falta».