El proyecto ‘Salvem sa badia de Sant Antoni’ fue presentado ayer a los ciudadanos en el bar Los Gatos del municipio. | MARCELO SASTRE

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Proteger la bahía de Sant Antoni y conseguir que sus aguas permanezcan cristalinas. Ese es el objetivo de la iniciativa Salvem sa badia de Portmany impulsada por el Club Náutico de Sant Antoni y que ayer tarde se presentó en un acto abierto a la ciudadanía.

El punto de partida de este proyecto son los problemas que tiene la bahía. Según explicaron desde la directiva de Es Náutic, las principales amenazas de esta zona son los fondeos no controlados, los vertidos de aguas residuales y sentinas y el tráfico de grandes barcos, «como los ferris que llegan desde la Península». «Todas estas acciones tienen repercusión en la calidad del agua», aseguró Toni Ramón, miembro de la directiva del Club Náutico.

El proyecto, que se va presentando poco a poco a distintos colectivos, busca concienciar y conseguir el apoyo de vecinos, asociaciones civiles, sectores empresariales, ayuntamientos, centros educativos y expertos.

El impacto de los ferris

El puerto de Sant Antoni lleva un año cerrado al tráfico de ferris con mercancías y vehículos de pasajeros, una medida que, de momento, permanecerá activa con una «moratoria» hasta diciembre de este 2020. La propuesta del proyecto en este sentido es que el puerto permanezca así para siempre.

«Los motores de estos ferris tan grandes hacen que se levanten fangos que cubren la pradera de posidonia, por lo que no deja que esta haga la fotosíntesis y que la calidad de las aguas no sea tan buena», explicaron.

«Durante este año se ha notado mejoría y también menos tráfico y contaminación acústica», advirtieron los impulsores de la iniciativa por la bahía.

«La idea es cambiar el modelo de usos del puerto», señaló Pepín Valdés, otro de los directivos de Es Nàutic.

El proyecto Salvem sa badia de Portmany plantea crear en la Estación Martítima un espacio ciudadano. «Podría ser un museo o un parque o se podría recuperar ese espacio para pasear», apuntaron.

No obstante, «en caso de necesidad o de que el puerto de Ibiza se cerrara por una emergencia, los ferris podrían atracar sin problema», aseguraron desde la directiva. Y es que, según apuntaron, este punto es el que más preocupa, de momento, a los colectivos a los que han presentado la iniciativa.

En cuanto a los vertidos de aguas residuales, desde la directiva del club indicaron que «se sacó información de un estudio del Govern balear donde se señalaba que había más de 100 puntos de vertidos incontrolados ahora mismo a ambos lados de la bahía, tanto en Sant Antoni como en Sant Josep».

La intención con este proyecto es «intentar que el tema de emisiones de agua no tratadas o tratadas en parte se controle de alguna manera», indicó Toni Ramón.

Recordó que la reforma prevista en la zona de Sant Josep, donde se va a hacer una prolongación del paseo marítimo, «es una buena oportunidad para reordenar todo esto, ya que hay construcciones que tienen más de 60 años, que para hacer un emisario pusieron ahí un tubo y nunca más se supo».

Lo que hay que hacer es «poner un poco en orden en todo eso para controlar la calidad del agua que llega a la bahía».

Otro de los problemas destacables que afectan a esta zona es el de los fondeos no controlados. Los portavoces de esta iniciativa aseguraron que «hay barcos que por su cuenta ponen muertos que afectan especialmente a la posidonia».