La calle Castilla es una de las que se cierra al tráfico por ‘Eivissa Oberta’. | Arguiñe Escandón

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Tercer fin de semana de la iniciativa ‘Eivissa Oberta’. Toda la ciudad con una restricción de velocidad a 30 km/h y varias calles cortadas al tráfico para uso y disfrute de peatones y ciclistas. Ayer, igual que el domingo pasado, el acceso a la ciudad desde la E-10 estaba limitado a residentes. Con la movilidad general todavía restringida por franjas horarias es difícil evaluar la acogida general de la medida.

Sin embargo, un paseo por algunos de los 25 tramos de calles cerrados para los peatones, daba muestra de que los ciudadanos que van a pie no confían mucho en que la calle sea suya por un día y siguen prefiriendo el uso de la acera. Entre la pequeña muestra consultada la iniciativa está en general bien vista, aunque hubo quien puso alguna pega.

Un paseo
Comenzamos en la calle Bartomeu Vicent Ramón desde el puerto. Esta calle, paralela a Vara de Rey, tiene las ‘aceras ampliadas’. Se supone que los peatones pueden hacer uso del espacio de aparcamiento para poder mantener la distancia de seguridad con los demás. Difícil de aplicar, dado que no se pueden retirar los coches. El vado de las obras paradas del futuro hotel de lujo construido donde estaba el Cine Serra, es el único tramo disponible, aunque algunas de las vallas también hacen de obstáculos.

Cruzamos la avenida Ignacio Wallis y entramos en calle Madrid desde la calle Aragón. Dos barreras bloquean el paso a los vehículos y anuncian: «calle habilitada para peatones y bicicletas. Acceso permitido a los aparcamientos privados».

Hay poca gente por la calle. Pasan las 10:00 y es la hora del paseo para los mayores de 70 años y personas con movilidad reducida. Manuel no tiene la edad adecuada, pero pasea a su perro por la acera de la calle Bisbe Carrasco, tiene excusa. «Sí, conozco la iniciativa y la verdad que está muy bien tener más espacio para pasear». Aun así mantiene su paseo por la acera, ¿qué le retiene a saltar al asfalto? «Pues mira, supongo que la costumbre y los coches aparcados, no sé». Se despide y sigue con su paseo, café para llevar en mano. El uso de la acera es la tónica general, quizá por falta de costumbre.

Por las calles aledañas empiezan a aparecer muchos espacios de aparcamiento que no ocupa nadie.

En la calle Arzobispo Cardona Riera, un vecino indica, mientras tiende la ropa, que también está de acuerdo con la medida. «Hay más espacio para pasear y los vecinos seguimos pudiendo aparcar», aduce.

Quien sí pone alguna pega a la medida es María, que ayer iba a visitar a su madre de 93 años y movilidad reducida en la calle Pere Francès. No entendía el cierre al tráfico de una calle que ya de por sí tiene poco tráfico.

Si bien se mostró partidaria de la idea de dar más espacio a los peatones, ella misma indica que usa regularmente los aparcamientos disuasorios porque vive fuera de Vila y recorre la ciudad a pie, también criticó las limitaciones que esto supone a la movilidad y consideró que se debería estudiar mejor la elección de calles.

En las rotondas de Sa Real, el multicines y la avenida España, parejas de informadores entregaban folletos a los coches que intentaban acceder a la ciudad. Si eran residentes pasaban, sino, les indicaban que podían dejar el coche en los aparcamientos disuasorios. No se pedía ninguna demostración de la residencia.

En el aparcamiento disuasorio del multicines, Nuria bajaba del coche con su hijo pequeño. No tenía ni idea de la medida, pero se manifestaba a favor. «Por la tarde a lo mejor me acerco a pasear con el pequeño por esas calles».

Juan y Margarita habían dejado el coche en el aparcamiento de Es Gorg y de allí se habían ido a pasear por el paseo Juan Carlos I. Ya volvían a casa. Tener más espacio para caminar les parecía una buena medida y cerrar Vila a los no residentes en domingo no les parecía mal, siempre que se dejase entrar a las personas con movilidad reducida. «Para los demás ya va bien. Desde aquí hasta la farmacia del puerto es sólo un paseo», apreciaba Margarita antes de despedirse.

Continuidad de la medida
Desde el Consistorio de Vila indicaron que no descartan que Eivissa Oberta siga más allá del estado de alarma. Recordaron que la iniciativa se puso en marcha en virtud de la Orden SND/380/2020, de 30 de abril, que recomienda a las entidades locales habilitar espacios en el entramado urbano para permitir que peatones y ciclistas mantengan la distancia de seguridad.

La continuidad de la medida se valorará conforme al funcionamiento de la iniciativa. «Ya podemos decir que tanto vecinos como comerciantes de algunas de estas calles nos están pidiendo que se mantengan las medidas para peatones», aseguraron.

Respecto a problemas o incidencias, indicaron que en la jornada de ayer los informadores hacían especial hincapié en las restricciones de velocidad de 30 km/h en todo el entramado urbano y en que se prestara mucha atención a los peatones, que tenían preferencia. Al parecer el domingo anterior se detectó a conductores que excedían ese límite de velocidad.