La Crónica

A vueltas con los termómetros, las sillas y «el alcalde del Norte»

El acto en el Hotel Bless comenzó media hora tarde porque hubo que esperar a varias autoridades. Tiempo más que suficiente para que se dieran decenas de anécdotas

| | Ibiza |

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La nueva normalidad. Nada de besos y abrazos. Ahora solo chocamos codos.

La nueva normalidad. Nada de besos y abrazos. Ahora solo chocamos codos.

DANIEL ESPINOSA

Ayer por la mañana en el Hotel Bless de Cala Nova nadie quería saber nada del Reino Unido. La decisión de la cuarentena obligatoria escocía y todo lo que sonara a inglés dolía y hacía cambiar el gesto entre los presentes. Tal vez por ello se olvidó por completo aquello de la tan famosa puntualidad británica y la conferencia comenzó con casi media hora de retraso sobre el horario previsto. Es lo que tiene intentar aprovechar al máximo la visita de una ministra a la isla con actos muy seguidos en el tiempo, sin apenas margen y sin reparar que vivimos en una isla que en verano siempre se colapsa cuando se quiere viajar hacia Santa Eulària.

Afortunadamente el tiempo de espera fue más o menos ameno. Estar en la puerta de un hotel siempre da para mucho y más si se puede estar camuflado tras unas gafas de sol y una mascarilla que te hace prácticamente irreconocible. Aunque casi nadie llegó a la hora, los primeros en hacerlo fueron Abel Matutes y Abel Matutes Prats, padre e hijo. Tras descender del vehículo el exministro saludó amablemente a todos los presentes hasta que, en una escena que recordó a la de la Infanta Leonor y su padre Felipe VI en el funeral de estado, alguien le dijo discretamente... «¡Señor Matutes, por favor la mascarilla!». Dicho y hecho, y mientras la mayoría la llevaban de diseño, don Abel se puso una de las baratas de farmacia.

Después a la carrera y bajo un intenso calor fueron llegando todos. De los alcaldes el primero Carraca y el último Rafa Ruiz en moto, y entre medias un despistado Agustinet, que tuvo algún que otro problema para encontrar su silla en el interior a pesar de que todas tenían un nombre asignado, y Carmen Ferrer, siempre elegante y discreta a pesar de tener un problema con la temperatura. En la puerta dió el susto cuando el termómetro que le apuntó a la frente no funcionaba y tuvo que tomarse la temperatura en una cámara térmica de nueva generación. Falsa alarma, una anécdota más que contar y los medios sin noticia.

Dentro, y mientras llegaba el presidente del Consell, Vicent Marí, hubo reunión informal. Corrillo con Francina Armengol y Reyes Maroto en el que Rafa Ruiz hizo de conductor demostrando su don de gentes. Como si de un programa de televisión se tratara, fue presentando uno a uno a los alcaldes y definió a Carraca como «el alcalde del Norte y el más veterano de la isla». Todo lo contrario que él que hasta hace poco fue el más joven de la isla hasta que fue elegido Marcos Serra como alcalde de Sant Antoni. Por cierto, el único ausente a la cita.

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