La alcaldesa de Santa Eulària este pasado miércoles en su despacho del Ayuntamiento. | DANIEL ESPINOSA

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Carmen Ferrer (Santa Eulària, 1967) es la única alcaldesa de la isla y la primera en la historia del municipio de Santa Eulària. Aunque ella no se lo crea, esta apasionada del buceo y de su trabajo que llegó a la política en 2007 en el primer gobierno municipal del ahora presidente del Consell d’Eivissa, Vicent Marí, es un referente para otras mujeres de Baleares. Cercana, accesible, tenaz y con las ideas claras, está al frente de un municipio que es un ejemplo de que otro tipo de turismo es posible en la isla gracias a su apuesta por las familias, la gastronomía, la cultura, la naturaleza y las playas. Sin embargo, el coronavirus pasa factura y como Santa Eulària no es una excepción, asegura que solo hay una cosa en su cabeza: «No parar de trabajar para que esto se pueda superar».
—Nacida en Santa Eulària, política y alcaldesa respetada y bien considerada por los de distintos signos políticos. ¿Se considera un ejemplo para otras mujeres jóvenes que vienen apretando por detrás?
—[Risas] Nunca me lo había planteado pero si eso fuera así me encantaría. Lo que sí es cierto es que hacen falta muchas más mujeres en la política porque viendo las fotos de las reuniones soy de las pocas que hay. Es una pena porque hay muchas profesionales con grandes cualidades en todos los partidos políticos.

—¿Y qué falta para dar el paso?
—No le sabría decir. No creo que sea cuestión de confianza porque en el caso del Partido Popular apostaron por mí para sustituir a Vicent Marí cuando se presentó a presidente del Consell d’Eivissa.

—Vicent Marí fue su gran valedor. Llegó a la política municipal con él, luego durante cuatro años fue consellera, y en 2015 volvió. ¿Cómo decidió meterse en política?
—Yo estudié las carreras de Empresariales y Turismo y, además, un máster en Administración de Empresas por ESADE, y después de trabajar por todo el mundo desde 1986 en empresas del sector turístico, en 2004 volví a la isla para hacerme cargo de un negocio familiar. Volví a tener contacto con Santa Eulària, me involucré en varias iniciativas como la creación de los dos clubes náuticos del municipio y en 2007 Vicent Marí contó conmigo. Y aquí sigo. Nunca pensé en estar tantos años, pero me he dado cuenta que para hacer bien los proyectos hace falta tiempo y que no se puede cambiar ni mejorar un pueblo en quince días.

—¿El coronavirus es el reto más importante al que ha tenido que enfrentarse en su carrera?
—Sin duda. Es un reto para el que creo que nadie estaba preparado y por eso ahora más que nunca las instituciones tenemos que ser las que lideremos el reto de la incertidumbre. La vida sigue, con muchos más riesgos y con un virus que pone en juego nuestra vida, pero como políticos y como ayuntamiento tenemos que estar al pie del cañón y a la altura de lo que se espera de nosotros.

—¿Y cómo se consigue eso?
—Tratando de anticiparnos a lo que nos viene encima para ofrecer soluciones y no problemas a personas, trabajadores, empresarios y un sector tan importante como es del turismo para Ibiza.

—Desgraciadamente no paran de aumentar los casos. ¿Por dónde cree que pasa la solución?
—Sí, es cierto, las noticias no son nada buenas y los brotes siguen surgiendo. Por eso, el poner freno al problema pasa por la responsabilidad individual de cada uno. Las autoridades sanitarias y las instituciones podemos elaborar medidas, obligar a su cumplimiento y multar a quien se las salte, pero eso no servirá si no somos conscientes de que la situación es muy grave y que nos va la vida en ello.

—Las medidas son necesarias pero la restauración las critica, asegurando que les llevarán a la ruina y que siempre se criminaliza a los mismos. ¿Cómo se anima a estos empresarios y trabajadores que lo ven todo tan negro?
—Entiendo que es complicado porque la realidad en estos momentos es muy dura. Los rebrotes y las cuarentenas han condicionado un sector que, poco a poco, parecía que repuntaba algo. Lo que les diría es que hay que diferenciar entre crisis sanitaria y crisis de destino y, afortunadamente, Ibiza no sufre ésta última porque los turistas siguen queriendo venir aquí aunque por la situación no puedan hacerlo. En cuanto esto se normalice volverán a venir.

—Sant Antoni es uno de los municipios más afectados. Hay quien dice que su apuesta por el turismo de excesos y el ocio nocturno, al no poder venir turistas ingleses en su mayoría, les está pasando factura. En este sentido, ¿la apuesta por otro tipo de público de Santa Eulària les ha hecho jugar con ventaja?
—Entiendo que ellos dependen de otro tipo de turismo que Santa Eulària. En nuestro caso somos más de un público familiar y de touroperadores y ahora tenemos claro que hay que apostar por el turismo nacional. que es el que puede generar algo de movimiento en estos tiempos que corren aunque sea un turismo muy estacional que normalmente se limita a viajar en julio y agosto.

—¿Y cómo se consigue atraer a un turismo que en muchos casos piensa que Ibiza es un destino muy caro?
—Con campañas que demuestren que Ibiza es una isla con muchos más alicientes que el ocio nocturno. En nuestro caso: gastronomía, cultura, playas o congresos.

—¿Cómo está sobreviviendo Santa Eulària?
—Como se puede. Sufrimos que hay muchos hoteles de zonas turísticas que no han abierto, aunque sí lo han hecho como han podido agroturismos o pequeños hoteles. También ha habido movimiento de segundas residencias con un porcentaje de ocupación que iba aumentando poco a poco hasta que llegaron las cuarentenas y las instrucciones de algunos países para no viajar. Eso ha hecho mucho daño porque es normal que la gente dude en ir a un país si luego tiene que estar catorce días sin salir de casa o sin ir a trabajar.

—El Ayuntamiento de Santa Eulària ya ha lanzado ayudas. Viendo cómo está el panorama, ¿han pensado en aumentarlas?
—Veremos que se puede hacer dependiendo de nuestras posibilidades. En los presupuestos de 2020 nos hemos anticipado y así estar al lado de las familias y los pequeños empresarios, y para 2021 analizaremos la situación para ver cómo podemos hacer. Lo que sí puedo decir es que nadie se va a quedar atrás y el Ayuntamiento seguirá con medidas como el mantenimiento del horario de la zona azul de invierno en verano, los cánones de las playas o el impuesto de la basura.

—Habla del horario de la zona azul en su municipio. Ustedes lo han mantenido y otros municipios no, lo que ha generado una gran polémica. ¿Por qué ustedes sí y otros no?
—Eso se lo tendrá que preguntar a ellos, pero para nosotros son pequeños gestos que aplicamos porque somos conscientes de que hay muchas familias y empresas que lo están pasando mal.

—¿Como por ejemplo el Club de Feina?
—Por ejemplo. Es una bolsa para que los pequeños empresarios del municipio que nunca habían pensado en presentarse a pequeños concursos públicos puedan participar y siga generándose empleo. Es el momento de que todos estemos unidos y ser lo más efectivos posibles dentro de estas circunstancias tan duras.

—¿Todos unidos? ¿Incluidos distintas administraciones?
—Por supuesto. Desde el Ayuntamiento de Santa Eulària es algo que llevamos insistiendo desde hace tiempo. Nosotros podemos poner a disposición de nuestros vecinos ayudas pero también otras administraciones tienen que apoyar para que esto no sea más grave de lo que ya es.

—Parece lógico que no se gaste más de lo que se ingresa, pero esto con el Gobierno no es así. ¿Los ayuntamientos esto lo tienen más claro?
—Claro. A la hora de cuadrar cuentas y hacer presupuestos. Además, la última negociación en la Unión Europea ha marcado la senda de por donde tienen que ir las cosas en los próximos años. Todos tenemos que ir con mucho cuidado porque aunque se tengan muchas ganas de hacer cosas hay que mantener un equilibrio presupuestario y que la economía sea sostenible. Y eso el Ayuntamiento de Santa Eulària ha demostrado que es posible.

—¿Le piden consejo desde otros consistorios?
—Qué va. No somos más que nadie para dar consejos pero sí es cierto que hemos apostado desde el minuto uno por un turismo diversificado y alejado del ocio nocturno que ha demostrado que funciona. Hemos hecho las cosas relativamente bien y ha habido una constancia en la inversión por parte de los empresarios y por eso estamos convencidos de que es algo que tenemos que potenciar. Y ahí es donde tenemos que estar como Ayuntamiento, ahora mucho más que nunca con estas circunstancias tan duras.

—¿Qué opina de la polémica de los remanentes?
—Pues que es muy polémico y se ha de replantear de otra manera. Todos somos conscientes que viene heredado de una política de contención de gasto en circunstancias muy distintas a las actuales y que está bien disponer de un remanente, que no son otra cosa que los ahorros de los ciudadanos, para invertirlos en el municipio y en la gente que más lo necesita. Esa filosofía es buena, pero cambia completamente cuando el Gobierno aprueba por decreto el uso de estos remanentes y que se hayan de entregar para tener acceso a ciertas ayudas. Y lo que es más grave, si no se entregan o no se tienen parece que no llegarán estas ayudas. Por ello creo que hay que replantearse este decreto y que el Gobierno sea consciente de que se ha precipitado poniéndolo en marcha muy rápidamente. Y tener en cuenta las muchísimas voces críticas, incluyendo ayuntamientos del PSOE.

—¿Qué balance hace de la semana de los Reyes en Ibiza?
—Muy positivo, aunque la mayor parte del trabajo se la llevaron Ibiza y Sant Antoni. Creo que la visita llegó en el momento oportuno porque es un gran apoyo a un destino como Ibiza que está sufriendo mucho las consecuencias del coronavirus. Es importante que vinieran y nos escucharan.

—¿De qué hablaron?
—Los que más tiempo tuvieron con ellos fueron el presidente del Consell d’Eivissa y el alcalde de Sant Antoni, pero en el corrillo breve de alcaldes sí les pudimos transmitir a Sus Majestades y a la Ministra de Turismo las dificultades de nuestros empresarios y trabajadores que aunque parecía que iban a poder terminar mejor de lo que parecía, las cuarentenas y las instrucciones de algunos gobiernos les ha dejado en una situación insostenible.

—¿Y cree que les harán caso y trabajarán en ello?
—Sin duda. La presencia de Sus Majestades tiene una gran repercusión internacional para transmitir la idea de destino seguro y fiable. Además, la ministra nos aseguró que trabaja intensamente para recuperar la confianza de los países porque, aunque es importante el 2020, lo es mucho más el 2021.

—De hecho, en noviembre ya estarían trabajando en la nueva temporada.
—Claro. Por eso es básico pensar cómo mejorar nuestro posicionamiento y transmitir un mensaje de seguridad a todo el mundo y a los ciudadanos de España.

—Y ya la última. ¿Qué opina del relevo de Cayetana Álvarez de Toledo en el Partido Popular, usted que es considerada como un ejemplo de política moderada y dialogante?
—Creo que el Partido Popular es un partido moderado y creo que esta es la tendencia a seguir en política y como filosofía de Gobierno. Hay que escuchar las opiniones de todo el mundo, aunque no coincidas con ellas y en este caso en Santa Eulària tenemos la fortuna de ser un pueblo unido y comprometido. Y eso, tengo que decirle, está siendo muy importante para superar una crisis tan importante como esta.

—¿No teme el avance de Vox?
—No. Vox es un partido con unas ideas que están en un extremo, mientras que el Partido Popular tiene un posicionamiento y unas ideas más moderadas. Somos partidos y filosofías distintas y la nuestra es la trabajar lo más posible para nuestros ciudadanos que es con los que nos comprometimos tras unas elecciones.