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Alrededor de un millar de personas se congregó ayer, en la hora punta de la mañana, alrededor de las 13.00 horas, en la playa de ses Salines para, como es tradicional, dar la bienvenida al año nuevo con el primer baño.

Pese al aspecto del cielo, plomizo, a las 10.30 horas ya había una decena de personas en la playa. Así, por ejemplo, Alejandra Bausach, de Jaén, y el ibicenco Ismael Bermejo aseguraron que era su primer año probando la experiencia, que «dicen que trae buena suerte». Según dijeron, al sentir frío, «al principio cuesta un poco» , pero, por el otro lado, «es un buen remedio para la resaca».

Mientras tanto, el matrimonio alemán Michael y Andrea Kramp iba plácidamente dando un paseo sobre la arena. Según explicaron, suelen venir por Ibiza –la primera vez hace 15 años– y, en esta ocasión, tenían previsto un encuentro con varios paisanos suyos.
Poco a poco comenzó a llegar algo más de gente y ya se veían también grupos de personas con perros. Para entonces, los más atrevidos se sumaban al baño, aunque hubo una pareja que aseguró que ellos venían todos los fines de semana.

En un grupo de, aproximadamente, 10 personas al final de la playa, Jesús Cantero –ataviado para la ocasión con un gorro de Papá Noel– confirmó que era prácticamente obligatorio bañarse. «El día 1 hay que meterse al agua en Ibiza», dijo poco antes de adentrarse él mientras sus amigos le vitoreaban con un «¡grande, Jesús!».

Efectivamente, poco a poco iba metiéndose más gente al mar y así lo corroboraba Juanma Segovia, quien ya adelantó que, de su grupo, la mayoría iría adentro.

Mientras la gente seguía llegando y metiéndose en el mar, había otras personas que paseaban o se dedicaban a hacer deporte. Este era el caso de dos chicas, Pillar Guasch y María Gil, que iban perfectamente equipadas para la ocasión.

Aunque lleva siete años en Ibiza, para la londinense Charlotte Howerth era su primer baño en Año Nuevo. Según dijo, no había podido hacerlo antes porque acostumbraba «estar siempre de fiesta». La británica iba acompañada por la sueca Penilla Perfrett.

Y llegó la marabunta
Las 12.30 horas era el momento clave, cuando estaba previsto el baño multitudinario. Alrededor de 100 personas en el agua chapoteando y pasándoselo como niños. Un grupo integrado por varias personas acababa de salir del mar. Procedentes de lugares tan diversos como Holanda, Argentina, Reino Unido, Estados Unidos y Brasil, todos –menos los niños, porque el agua estaba «muy fría», se habían dado un chapuzón.

Créditos: José Ramón Ponce / Periódico de Ibiza y Formentera.

Había muchos holandeses ayer en la playa. Según indicó uno de ellos, Jeroen Boerkamp, en su país suelen bañarse en el Mar del Norte para celebrar la llegada del año nuevo, por lo que han establecido también esta tradición en Ibiza. Además, afirmó, «viene bien para limpiar el cuerpo y la mente». Este holandés estaba acompañado por la gijonesa Cristina Buera, quien, de los 11 años que lleva en la isla, ha acudido al primer baño del año en 10 de ellos. «Ya se he convertido en una especie de tradición para empezar bien el año», concluyó la gijonesa.