Dos usuarias de Aemif reciben atención en el centro de la asociación. | Arguiñe Escandón

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Se vendió como «la primera piedra que marca el camino», pero a la primera renovación ya han surgido obstáculos a seguir pavimentando. El concierto del servicio del centro de día para personas con discapacidad física e intelectual en Ibiza, que firmó el Consell d’Eivissa el 16 de julio de 2020, lleva caducado el mismo día del año pasado.

Las entidades sociales adjudicatarias del concierto: la Asociación de Esclerósis Múltiple de Ibiza y Formentera (Aemif) y la Asociación de Madres y Padres de Personas con Discapacidad (Amadiba), reclaman al Consell d’Eivissa su renovación.

La falta de este concierto ha supuesto retrasos de hasta seis meses en el pago de un servicio que es competencia del Consell d’Eivissa, con las consecuentes dificultades económicas para las entidades que se encargan de ofrecerlo y, sobre todo, con la congelación de la puesta en marcha de la sustitución de plazas que supone que no pueda avanzar la lista de espera. Ambas asociaciones no comprenden que el concierto, que tenía prevista una prórroga anual durante cuatro años, no se haya podido renovar a tiempo cuando ya estaba redactado y la fecha de renovación se conocía desde el momento en el que se firmó.

Aemif
Aemif ofrece el servicio de centro de día para 15 personas con discapacidad física. Su presidente, Ismael Vargas, indica que el retraso en los pagos del Consell, una vez que el servicio ha dejado de estar concertado, se está convirtiendo en una carga insostenible para la asociación.

«En el mes de diciembre de 2020 recibimos el pago de facturas del 6 de julio, seis meses de retraso, cuando los gastos mensuales son de más de 30.000 euros al mes». El Consell pagó la mitad de julio, agosto y septiembre. Octubre, noviembre y diciembre siguen sin abonar.

Vargas indica que desde el Consell se les dice desde el mes de julio que el concierto se renovará, pero pasan los meses y la firma del nuevo concierto no llega a producirse.

«Nosotros entregamos cada mes las facturas que justifican los servicios que prestamos. Entendemos que hay un proceso administrativo, pero nosotros no podemos esperar tanto tiempo. Ahora mismo hablamos de 87.000 euros», afirma el presidente de la asociación.

La existencia de un concierto obliga a la administración a pagar como máximo en 90 días. Al no haber concierto, las facturas deben aprobarse en el Pleno o en Junta de Gobierno, lo que requiere una tramitación administrativa que retrasa el pago hasta que los funcionarios la concluyen. Otro problema que se atisba en el horizonte es el inicio del pago del nuevo centro de día al que se trasladará la asociación. El nuevo local, en Ignacio Wallis, supondrá una inversión de 400.000 euros para poder ofrecer un mejor servicio a las personas dependientes. Ismael alerta de que es posible que tengan que endeudarse para poder hacer un cambio en el que la asociación trabaja desde hace años, dado que el centro actual es pequeño para ofrecer los servicios que prestan actualmente.

Plazas congeladas
Pero la problemática que más preocupa a la asociación es que la falta de concierto impide cubrir las plazas que se van quedando libres. Es el caso de Antonia Planells, una usuaria que lleva en lista de espera desde hace más de un año. Su nivel de dependencia obliga a su hija Marina a encargarse de ella. Como consecuencia de ello, no puede trabajar y ambas viven precariamente con una prestación que recibe Antonia.

Antonia Planells está a la espera de plaza en el centro de día. Foto: Arguiñe Escandón.

En diciembre quedó libre una de las plazas del centro de día, que permitiría a Marina trabajar por las mañanas y obtener unos ingresos muy necesarios en su economía familiar. «Los técnicos del Consell nos dijeron que no se podían renovar las plazas porque el convenio estaba caducado», indica el presidente de la asociación, lo que deja colgada a Antonia. Vargas indica que Aemif hará el esfuerzo para integrarla, pero deberá hacerlo a coste de la limitada caja de la asociación.

Amadiba
La gerente de Amadiba, Jane King, explica que desde el Consell «se resta importancia a la renovación del concierto porque están pagando igual, pero da mucho, porque como el concierto ya acabó no nos asignan usuarios nuevos con el perjuicio que esto supone a las familias».

Asegura que Amadiba no deja de prestar este servicio a los usuarios, pero al no tener asignada plaza no tienen la seguridad que da que la garantice la administración.

Recuerda que este servicio es un derecho recogido legalmente y que, por tanto, el Consell debería ofrecerlo pero tiene que concertarlo al no contar con medios o considerar más eficiente encargarlo a una entidad que ya cuenta con la estructura. El mismo caso que con la educación concertada.

Indica que en algún caso desde el Consell «se ha puesto como excusa» el no tener una cartera de servicios insular, pero King señala que estos servicios ya están amparados por la cartera básica de servicios sociales de las Islas Baleares. «En Menorca no tienen cartera de servicio y llevamos años funcionando con conciertos», apunta.

En el caso de Amadiba, a la falta de concierto de centro de día se suma el de las viviendas tuteladas, un servicio en el que tienen también a una persona que debía ocupar una plaza vacante que no se puede concertar.