Las instalaciones del futuro centro provisional de baja exigencia de Sa Joveria en noviembre de 2021. | Arguiñe Escandón

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Un coordinador, un trabajador social, un educador social, diez técnicos de integración social y un auxiliar de clínica. Ésta es la plantilla mínima que deberá atender a las personas sin hogar que se alojen en el centro provisional de baja exigencia de sa Joveria, según el contrato que sacó ayer a licitación el Consell d’Eivissa.

El coste del servicio está estimado en 2,4 millones de euros, sin impuestos, durante los dos años de contrato previstos en los pliegos. El servicio se prorrogará hasta que se disponga del centro de baja exigencia de es Gorg.

Al contar con una plantilla multidisciplinar de atención social, las personas que acudan al centro tendrán un servicio de orientación y atención personalizada, tanto en lo que se refiere a su proceso de integración como en sus pautas farmacológicas y seguimiento médico en los casos que lo requieran.

El acceso de los usuarios será directo y flexible por derivación de los servicios sociales. El personal deberá estar preparado para posibles accesos en horario nocturno, siempre acompañados de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado o por las unidades de emergencia social.
El centro tendrá un servicio de vigilancia las 24 horas del día.

Atención completa
El servicio del centro de baja exigencia de sa Joveria se llevará a cabo todos los días del año las 24 horas del día para cubrir las necesidades básicas de alojamiento, manutención, higiene personal, vestuario y orientación social de todos los usuarios que se alojen allí.

Las instalaciones están pensadas para acoger a 56 personas, 16 mujeres y 40 hombres, que deberán seguir las normas del centro que incluyen la prohibición del consumo de alcohol y estupefacientes.

La empresa adjudicataria ofrecerá además un servicio de lavandería para la ropa de cama y las toallas, que se cambiarán siempre que se requiera y, al menos, una vez a la semana o cuando entre un nuevo usuario. La ropa personal de los usuarios la lavarán ellos mismos en la lavandería del propio centro.

También deberá contar con un servicio de catering que permita ofrecer cuatro comidas diarias (desayuno, comida, merienda y cena) que se elaborarán teniendo en cuenta los preceptos religiosos de los usuarios y deberán estar supervisados por un dietista.

Retraso en las obras
El centro de baja exigencia acumula un retraso de más de medio año respecto a la fecha prevista para la finalización de las obras del edificio modular, que estará ubicado junto al recinto ferial de Ibiza y debía estar listo a mediados de 2021.

Desde el Consell indicaron que la finalización de las obras se había visto afectada por la crisis de suministro de materiales y que los trabajos van avanzando según llegan los elementos que faltan.

La empresa adjudicataria de los trabajos ha sido sancionada reiteradamente por el retraso, dado que la administración inicia nuevas propuestas de sanción cuanto mayor es la demora de la entrega de las obras.