Las usuarias de Cáritas disfrutaron durante la jornada de ayer de un taller en el que, de la mano de una estilista, un peluquero y una maquilladora pudieron dar un giro en su imagen de manera que, tal como explican las responsables de la actividad organizada por Cáritas, aumenta su autoestima y el apoyo mutuo. | Toni Planells

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Durante la mañana de ayer, en la sede de Cáritas diocesana de Ibiza, ubicada en la calle Felipe II de Vila, tuvo lugar un taller de imagen y estilismo destinado a usuarios de esta entidad. Un total de ocho participantes se pusieron en manos de la estilista Daniela, con su ayudante Roberta, del peluquero Riccardo Andrenacci y de la maquilladora Corina Smith para dar un cambio en su imagen diaria.
Tal como comentaba Maite Barchín, trabajadora social de Cáritas, se trata de «un taller de arraigo social para personas que llevan poco tiempo viviendo en Ibiza». Además, Barchín subrayaba que este taller es también «una oportunidad para estas personas, que están muy enfocadas en el trabajo y la familia, de vestirse, arreglarse y de tener un día diferente». Pero, sobre todo, la voluntaria de Cáritas pone el foco en que «esta experiencia sirve para fomentar la autoestima y apoyo mutuo».

Cambio de ‘look’
Barchín calificaba la jornada de «muy especial» para las usuarias de Cáritas ya que «se verán como modelos de una revista».
Riccardo, el peluquero, peinaba la larga melena de Kelly mientras María de Luz repasaba la ropa y Cristina se ponía en manos de Corina para que la maquillara. El peluquero aseguraba que «le llena el corazón» participar en este tipo de iniciativas como voluntario. «Con todo lo que ha pasado es muy importante ayudar a las personas que lo necesiten a recuperar la confianza en sí mismas», declaraba mientras seguía moldeando el pelo de Kelly.
Kelly del Castillo es colombiana y a sus 25 años apenas lleva un mes lejos de su casa. Con su cabellera negra en manos de Riccardo se reconocía «emocionada» y con ganas de terminar y enfrentarse a un espejo para «ver cómo me ha dejado». En cuanto al estilismo, Kelly escogió un pantalón y una blusa de color negro que combinó a la perfección con un chaleco de plumas, cinturón ancho y collar de color gris. Con un bolso negro y una gafas de sol la colombiana completaba su look elegante, a la vez que moderno y desenfadado en el que el rojo de sus uñas se encargaba de darle el toque de color.
Cristina se miraba al espejo entre sorprendida y orgullosa, «pareces una ejecutiva de éxito», comentaban sus compañeras mientras ella misma reconocía que no suele pararse a cuidar su aspecto «hace mucho tiempo que no me arreglo, tal como me levanto por la mañana me acuesto por la noche». Sin embargo, durante la mañana de ayer, tras haber pasado por las manos del peluquero que le alisó la melena y de la maquilladora que escogió un rojo llamativo para sus labios, Cristina se puso una camisa blanca con un cinturón negro por encima, americana y pantalón del mismo color que el cinturón y un bolso beige como complemento.
Otra de las usuarias de Cáritas que participó en el taller fue Pilar Padés, Flora para las amigas. Para Flora, de 70 años, el mundo de la moda y el estilismo no le es ajeno ya que, tal como explica, «soy titulada en diseño y vestuario», aunque también asegura que ha trabajado como patronista, cortadora y costurera en su propio taller. Taller en el que, tras su llegada a Ibiza, estuvo confeccionando prendas de moda Adlib que servía a un par de tiendas del puerto de Ibiza. Cuenta que llegó un punto en el que ya no pudo competir con los precios de la ropa que venía de Asia y que desde ese momento se vio en el paro, «vendiendo mis prendas en el mercadillo, con todos los ahorros gastados y con una pensión no contributiva que no alcanza». En ese momento fue cuando decidió pedir ayuda a Cáritas. En nuevo el look de Flora el negro también es el color predominante. Pantalón jersey y gabardina de ese color con un llamativo collar gris a juego con las gafas de sol. Los labios rojos le daban el toque de color y la elegancia la llevaba puesta de casa.
Maria de Luz es brasileña y lleva 10 años en Ibiza, mientras curioseaba entre los colgadores de ropa de la tienda de Cáritas se ponía a disposición de las estilistas. «Dejaré que me hagan», aseguraba. Se mostraba «muy ilusionada» con el taller de estilismo y reconocía que este tipo de taller le sirve, no solo «para socializar y sentirme bien», sino también para «mejorar la autoestima y sobre todo para buscar trabajo». La emoción le impide detallar la situación de vulnerabilidad que la llevó a pedir ayuda a Cáritas. Sin embargo, nada le impedía declarar su amor y admiración hacia quién la ayudó cuando más lo necesitaba: «¡Amo a Maite (Barchín)!», expresó.
El look que lució María fue uno de los más desenfadados, que consistió en unos jeans de color claro combinados con una chaqueta blanca sobre una blusa de terciopelo morada cuyo escote coronó con un collar de bisutería con piedras azules. Unas gafas de sol de diseño y un pequeño bolso verde fueron los complementos perfectos para un look «de revista». De esta manera, al ver el resultado del cambio de imagen de las usuarias, las voluntarias de Cáritas improvisaron un pase de modelos para los medios de comunicación.
El de imagen y estilismo está englobado dentro del ciclo de talleres de integración social que organiza Cáritas para sus usuarios los martes y jueves de 10.00 horas a 13.00 horas en su sede de la calle Pere Francés. Un ciclo en el que también se imparten otro tipo de cursos, sobre medio ambiente, desarrollo personal, cocina de aprovechamiento y un largo etcétera de temas informativos y motivacionales enfocados en conocer el proceso de arraigo, recursos, modos y costumbres locales para que estas personas puedan ampliar sus redes y contactos.