Bares y restaurantes están notando que hay menos clientela porque la gente mira más en qué gasta el dinero. | Marcelo Sastre

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En el bar del Hostal Mayol de Santa Eulària principalmente sirven desayunos y, desde hace unos días, empleados y clientes no comentan otra cosa: cómo han subido los precios. Su responsable, Santi Mayol, explicó este sábado que trabajan con una clientela fija «y desde hace una semana es verdad que notamos un poco menos de gente».

A este descenso de clientes se le suma el encarecimiento de los productos que son fundamentales para un negocio de estas características. Además, ya han sido advertidos de que la carne podrá costar ahora entre un 20% y un 25% más y, en cuestión de días, también han comenzado a pagar más por el aceite, tanto por el de oliva como por el de girasol. En el primero de los casos, el precio de un litro ha subido 60 céntimos y «es una subida fuerte», señaló.

Mayol aseguró, además, que también se ha incrementado el coste de determinadas bebidas alcohólicas.

Este empresario recordó que, en su local, no habían subido los precios en los últimos cuatro años y las pasadas Navidades elaboraron las nuevas cartas, justo antes de que comenzara esta situación: «Ahora nos encontramos en la tesitura de no saber qué hacer, si volver a subir precios o no. En principio, aguantaremos hasta mayo o junio. Si por entonces todo sigue subiendo, no tendremos más remedio que volver a cambiar las cartas».

Mayol destacó cómo hace tres meses ya aplicó subidas de entre un 10% y un 20% dependiendo del producto, pero ahora «la carta queda un poco descompensada por los últimos incrementos y ya veremos cuánto aguantamos». A todo ello, hay que añadir la inasumible subida de la luz. «En el bar, los clientes se quejan también mucho de la subida de la gasolina y de otras cosas. Desde hace 10 días se repite la misma conversación», explicó también.

Desde Pimeef Restauració, la presidenta Verónica Juan reconoció que, con la actual escalada de precios de las materias primas, muchos establecimientos no han tenido más remedio que subir las consumiciones. De hecho, manifestó que ahora mismo es imposible cerrar acuerdos con distribuidores y fijar a largo plazo los costes de determinados productos. «Lo que sí tenemos claro es que nadie sube los precios por gusto y esto será una cuestión que se repetirá mientras dure esta situación», consideró Juan.

La presidenta lamentó el «clima de inseguridad e incertidumbre» que provoca la crisis actual. «Esperamos que la clientela entienda que no es para ganar más, sino para compensar unos gastos disparados», concluyó.

Ángel Nieto, de El Remolino, consideró que el sector está atravesando uno de los momentos «más difíciles» y una de las «peores crisis» de los últimos años. Coincidiendo con otros colegas de profesión, el responsable de este local declaró que también ellos han notado un descenso en la clientela habitual de su bar, aunque al mismo tiempo todos sus gastos se han incrementado de manera considerable. «Nosotros no hemos subido precios, pero a nosotros sí y esa es la vergüenza de este país», señaló Nieto.

En su local ubicado en pleno Mercat Nou, Rai Prats también reconoció este sábado haber notado una fuerte caída del consumo. En su bar ha bajado «muchísimo» el número de clientes a la hora del desayuno, «prácticamente a la mitad de lo que estábamos teniendo antes», aunque curiosamente las comidas a mediodía se han mantenido. En Sa Nova Plaça, según Prats, el descenso de clientela a la hora del desayuno comenzó a notarse hace un mes: «Las familias acaban cobrando lo mismo. Si llenar el depósito a final de mes son 100 euros más; la luz cuesta 100 o incluso 200 euros más y todo es así, de algún sitio está recortando la gente».

Prats explicó además que, el pasado enero, tras haber abonado facturas de electricidad bastante considerables, decidieron subir el café 10 céntimos. «La luz se nos ha duplicado. Si pagábamos unos 600 euros, ahora nos encontramos con facturas de 1.250 euros», señaló también este empresario. Para Prats, otro problema al que deben hacer frente es la subida de los aceites, más de un 5% a la semana. «Es una situación complicada», añadió.

Otro empresario, Nicolás Zorzoli, lamentó también el encarecimiento de las materias primas y las complicaciones a la hora de recibir determinadas mercancías. «Hay días en los que se trabaja y otros en los que la cosa está floja», concluyó.