A pesar de la lluvia y el mal tiempo fueron muchos los que se acercaron a disfrutar con los más de 300 puestos, la cómica y la música de los conciertos. | Daniel Espinosa

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El Hippy Market de Es Canar regresó ayer a una normativa normalidad después de que el pasado mes de septiembre del año pasado se viera obligado a tener que cerrar sus puertas debido una serie de desavenencias que surgieron entre la propiedad y la empresa Azuline que actualmente se encuentra acogida a un concurso de acreedores.

Algo que ha sido posible gracias a que se ha creado una asociación de vendedores que se está encargando de autogestionar este mercado considerado, el más antiguo de la isla y uno de los más prestigiosos y con mayor número de visitantes todos los miércoles de 10.00 a 18.00 horas.

Sin fiesta pero con ilusión
Actualmente, la organización considera que se da trabajo a más de 500 vendedores que están distribuidos en algo más de 300 puestos, además de generar una serie de valores añadidos para el pueblo de Es Canar y todos sus comercios y restaurantes cada semana.

Desgraciadamente, la lluvia que cayó durante buena parte de la mañana de ayer deslució la puesta de largo de la temporada y obligó a suspender la gran fiesta que se había preparado en colaboración con el Ayuntamiento de Santa Eulalia y Llum Hotels.

Con lo que no pudo el agua fue con la ilusión de los vendedores, los encargados de la comida y la bebida ambulante en sus foodtrucks y los músicos que dieron conciertos durante todo el día con estilos tan diversos como el rock, el swing, el reggae, el soul o la batukada.