Alejandro Ponce, en la Jefatura de Policía de Sant Antoni. | Marcelo Sastre

6

Érase una vez un hombre a un teléfono pegado... Así se podría resumir el día a día de Alejandro Ponce Costa, (Santa Agnès, 1976) desde que llega a su despacho de la Jefatura Local de Sant Antoni, e incluso antes. Hace sólo unos días que fue designado oficialmente como jefe del cuerpo policial, aunque ya estaba ocupando este cargo interinamente. Su despacho es la viva imagen de la sosería y la austeridad cromática aunque, según reconoce, sólo hasta que vaya a verle Triana, una niña de Ibiza Inclusion que es una agente de policía muy especial y que tiene que ayudarle a decorar la estancia, tal y como le prometió en su visita a las dependencias policiales.

¿A qué hora empieza la jornada laboral de un jefe de policía?
—Un jefe de policía en realidad no tiene horario, no tiene hora de inicio ni hora de fin. Si que es verdad que tienes la hora de llegar a la oficina. Hay épocas del año que requieren que estemos aquí a las 7 de la mañana, hay otras épocas en las que puedes venir a las 8, pero horario como tal de inicio de jornada son 24 horas, siete días a la semana.

Y de esas horas, ¿cuántas se pasa colgado al teléfono?
—(Risas) Esa pregunta estaría bien que se la hiciese a mi mujer, ya vería lo que le contestaría. Me paso muchas, muchísimas horas al teléfono, porque todo requiere de una atención telefónica. Estamos en contacto diario con el jefe de servicio, tenemos un jefe de cada uno de los turnos, y esos turnos cubren las 24 horas, y eso requiere que la Jefatura también esté en marcha las 24 horas. Sí que es verdad que durante la noche se me permite descansar, siempre que no haya ninguna emergencia ni ninguna urgencia, pero en general me paso muchísimas horas al teléfono, no sabría decirle cuántas.

Y esta dedicación, ¿cómo la lleva su pareja?
—(Más risas) Bien. Sí que es verdad que nos hemos marcado ciertas normas. Tenemos diferenciado lo que es urgente y lo que es vital. Lo urgente lo atendemos hasta cierta hora y lo vital las 24 horas. Tengo una anécdota, que me hizo ver mi pareja Louise, a la que tengo que agradecer su apoyo incondicional y paciencia, y es que un día mi hijo hizo un dibujo en el que salía él, mi hija, mi pareja y yo. Lo curioso es que yo salía con un teléfono en la mano.

¿Cuántas llamadas puede llegar a recibir al día?
—Hubo un día que un compañero de trabajo me hizo la misma pregunta, y cogí e hice la cuenta de las llamadas que había recibido, y eran 76 llamadas. Eso sin contar las que había hecho yo, los whatsapp y los correos electrónicos.

Usted es del municipio de Sant Antoni, concretamente de Santa Agnès. ¿Qué se siente al acabar siendo jefe de policía del pueblo que le vio nacer?
—Es un orgullo. Ya es un orgullo haber nacido en Sant Antoni, y llegar a ser jefe de la plantilla de policía de este municipio lo es más todavía. Sí que es verdad que ha sido una trayectoria profesional larga, que ha habido que trabajar duro para llegar a este punto. Otros jefes de policía de Baleares me preguntaban cómo llevaba el reto de llegar a ser el jefe de una de las policías más importantes del archipiélago. Yo les comentaba que no teníamos tantos agentes, y ellos me decían que la importancia venía porque era uno de los municipios más turísticos de las islas, y si creía que estaba preparado para esto. Creo que sí, que tanto yo como el equipo que tenemos en la Jefatura de Policía de Sant Antoni estamos preparados. Realmente es un orgullo haber llegado hasta aquí, pero el principal orgullo de verdad es ser de Santa Agnès (risas).

¿Está dimensionada la policía de Sant Antoni con la población y la problemática que tiene el municipio en los meses de verano?
—No, no lo está. El catálogo que tenemos ahora mismo de puestos de trabajo es del año 2004. Evidentemente hay un estudio poblacional para elaborar la plantilla, y ese estudio se hace en relación a los habitantes de hecho, los que hay ahora mismo censados. En estos momentos estamos en torno a los 27.000 ciudadanos censados, y sí que es verdad que la plantilla está bien para los meses de invierno. Pero en estos cálculos jamás se tiene en cuenta la población flotante, y ahí es donde realmente nos vemos desbordados. Es la primera vez en mucho tiempo que la plantillas está al 100% del catálogo de puestos de trabajo, pero estamos hablando de un catálogo que viene del año 2004. Ahora hemos puesto en marcha una iniciativa, en la que ya estamos elaborando los informes pertinentes, para elevar ante la Delegación de Gobierno una petición para incrementar el catálogo de puestos de trabajo hasta los 70 agentes. Estamos en ello, el Consistorio está por la labor de hacerlo, con todo lo que ello conlleva, y estamos trabajando para, a un par de años vista, llegar a esa cifra de 70 agentes.

Con esa plantilla de 70 agentes, ¿quedaría totalmente cubierto el verano?
—Quedaría totalmente cubierto. Tenemos una normativa por la cual el Ayuntamiento nos compensa por no tomarnos las vacaciones en los meses de verano. Es algo voluntario y la mayoría de los agentes que están bajo mi mando lo hacen, por lo que los meses de junio, julio, agosto y septiembre estamos todos al 100%.

Usted lleva casi 20 años en el Cuerpo de Policía de Sant Antoni. Desde que entró ¿cómo ha evolucionado este Cuerpo? ¿Estaba antes más centrado en cuestiones exclusivamente de cumplimiento de ordenanzas?
—Ha habido un cambio y va a seguir cambiando siempre a más. Yo entré en la policía en el año 2005 y se hacían muchísimas funciones: atención al ciudadano, ordenanzas municipales, aquello que nos competía de seguridad ciudadana… Poco a poco vamos aumentando plantilla y vamos ampliando competencias por la calificación que tienen los agentes, por la formación que vamos teniendo y por la demanda de la ciudadanía. Hace muy poco, desde que yo cogí la jefatura operativa, empezamos a poner en marcha ciertos proyectos como el convenio de violencia de género. Es una competencia exclusiva que tiene la Guardia Civil, pero hay ciertos convenios entre el Ministerio del Interior y la Federación Española de Municipios y Provincias que nos permite coger determinadas competencias para dar un mejor servicio a la ciudadanía y quitarle un poco de trabajo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Hemos empezado con el convenio de violencia de género, tenemos un equipo para estos menesteres, y lo hacen perfectamente, y esto permite que la Guardia Civil se pueda dedicar a casos más graves. La tendencia de la Policía Local siempre es ir cogiendo más competencias, pero que nadie mal entienda que es porque la Guardia Civil no las hace, es porque la Guardia Civil requiere de otros servicios, tiene que dedicar más gente a otro tipo de servicios y, por eso, las vamos cogiendo las policías locales.

Esto no hace que se abandone el control de las ordenanzas municipales.
—Por eso decía antes de la necesidad de la ampliación de la plantilla. No es que cojamos unas competencias y desatendamos otras, es que, como cogemos más competencias, necesitamos más agentes. Evidentemente nuestra función principal es el control de las ordenanzas municipales y el control del tráfico en la vía urbana, pero vamos añadiendo otras que antes se entendían como muy residuales por necesidades de la ciudadanía y por ayudar a la Guardia Civil.

En los últimos años la Policía Local de Sant Antoni ha ido incorporando determinadas unidades a su organigrama.
—Empecé en el cargo de la Jefatura operativa antes de la pandemia, y allí comenzamos un proyecto de futuro con unidades especializadas. Tenemos la Unidad Territorial de Playas, que es una unidad que presta únicamente servicio en las playas. Hemos sido la primera policía local de la isla de Ibiza y la segunda de Baleares en tener unidad acuática, es decir, que se mueven en moto de agua de un sitio a otro del litoral para mayor eficacia. Esta unidad ha tenido unos resultados espectaculares, de hecho hemos recibido muchas felicitaciones de visitantes y residentes que han ido a unas playas que antes eran un hervidero de venta ambulante y han visto que estábamos trabajando. También tenemos una Unidad de Drones con seis pilotos, una Unidad Canina con dos guías y dos componentes caninos, Unidad de Violencia de Género, Unidad de Policía Tutor, que lleva muchísimos años y funciona perfectamente, Unidad de Intrusismo en Transporte, Unidad de Análisis de Riesgo… Hay muchísimas que requieren un aumento de plantilla.

¿Tiene prevista la creación de alguna más?
—Sí. Hay ciertos proyectos que hay que finalizar, y uno de ellos es la firma de un convenio para recibir las competencias de policía judicial en el ámbito que corresponde. Hay que recordar que la ley que regula los cuerpos de seguridad es del año 1986, estamos hablando de una ley que tiene muchísimos años y lo que se va haciendo poco a poco con el Ministerio del Interior es ir dando competencias a la policía local que no existen en esa ley a través de convenios. Este convenio de policía judicial nos permitirá investigar delitos menores de hasta cinco años de prisión, lo que requieren mucha infraestructura, pero es uno de los proyectos a largo plazo que tenemos.

—¿Es bueno que un político se meta demasiado en lo que es el día a día del cuerpo policial?
—No es bueno que el político se meta en lo que son temas operativos de la policía. Sí que es verdad que tengo la suerte de que el equipo de gobierno de Marcos Serra y Neus Mateu en ese aspecto me dejan trabajar. Ellos tienen unos proyectos, me dicen la problemática que existe y mi función como técnico de seguridad es resolverla. De hecho lo hicimos el año pasado con el problema de la venta ambulante. Era una de las prioridades del equipo de gobierno en zonas como Cala Saladeta, Caló des Moro y demás. Me dijeron que había que hacer algo para acabar con el problema, pero no me dijeron el qué. Le pongo un ejemplo: ellos deciden que hay que llevar un barco de Ibiza a Denia. Y yo como técnico les pregunto si quieren la vía rápida, la vía lenta, si va a llevar mucha carga… Si lo quieren con mucha carga y por la vía rápida, les expongo que eso va a requerir un barco más grande, con mucho combustible y que les va a costar tanto. Si lo quieren hacer, pues adelante, lo hacemos.

—Su designación como jefe de policía, ya antes de producirse, ha contado con las reticencias de parte de la oposición. ¿Qué se siente al iniciar una andadura con parte de la clase política en su contra?
—Yo no creo que estén en mi contra. Creo que ellos lo que hacen es una labor de fiscalizar lo que sucede en el Ayuntamiento, algunos pensarán que es buena, otros pensarán que es mala, yo no voy a dar mi opinión sobre esto, pero no creo que estén en contra de un nombramiento personal de Alejandro Ponce como jefe de policía, sino que ellos tenían unas ideas sobre unas titulaciones, de si eran válidas o no,. El responsable de recursos humanos verifica qué titulaciones son válidas o no. Y sobre esa base, el equipo de gobierno designa al jefe de policía, porque se trata de un puesto de libre designación. Yo jamás me podría haber presentado a un proceso si no cumplo los requisitos. El técnico, directamente, me hubiese excluido.

—¿Cómo ve usted la salida del cargo de su predecesor, el señor Javier Verdugo?
—Para mí Javier verdugo siempre ha sido un profesional. Yo he estado trabajando con él 16 años, de hecho empecé aquí en 2005, cuando hacía unos meses que había sido designado jefe de policía. Ha trabajado 36 años para este pueblo, de los cuales 15 o 16 como jefe de policía, y yo creo que cualquier funcionario del Ayuntamiento que trabaje 36 años para la ciudadanía de Sant Antoni se merece una digna salida.

—Usted antes de policía fue técnico sanitario y también es voluntario en una ONG.
—Antes de ser policía trabajaba en el 061, y creo que fue una de las etapas más bonitas de mi vida, porque realmente el trabajo era muy gratificante. No hay nada más satisfactorio que salvar una vida. Luego empezó la crisis humanitaria en la isla de Lesbos, y ahí me salió la vena que he heredado de mi madre de ayudar a todo el que pueda, y empecé un proyecto con Proemaid y estuve en dos misiones humanitaria en Lesbos y una en las costas de Libia intentando hacer lo que sé hacer, porque soy nadador de rescate, que es tratar de salvar vidas.

—Como miembro de una ONG. ¿Cree que hay una ruta migratoria establecida en Formentera?
—Los datos hablan por sí solos. Cuando llega un bote puede ser casualidad, cuando llegan muchos, a un mismo punto y desde un mismo punto está claro que, por desgracia, hay una ruta establecida.

¿Qué previsiones tiene la Policía Local para esta temporada turística?
—La previsión en cuanto a visitantes es muy buena. Nosotros estamos preparados, con todos los efectivos listos. Se está finalizando el plan de seguridad para el verano 2022, que en breve se presentará a la opinión pública y se va a crear un grupo operativo de refuerzo que va a cubrir las zonas de mayor afluencia en horario de tarde y de noche para intentar que la convivencia entre ciudadanía y visitantes sea lo más fácil posible. También expectantes de cuándo se dará el pistoletazo de salida a la temporada, que unos dicen que va a ser en Semana Santa y otros el 1 de mayo.