Inicio de la Procesión del Domingo de Ramos | Marcelo Sastre

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Decenas de fieles acudieron ayer a la celebración del Domingo de Ramos en Santa Eulària con ramas de olivo, laurel y palmas para festejar la tradicional bendición enfrente de la capilla de la Virgen de Lourdes.

En cuestión de segundos, esta calle se colmó de vecinos dispuestos a dar la bienvenida a la Semana Santa tras dos años de parón por la pandemia. «Teníamos muchas ganas de poder celebrar esta fiesta. Esta afluencia nos indica que estamos volviendo a la normalidad», destacó María Luisa Sampériz durante la Procesión de las Palmas al Puig de Misa.

Pasión y alegría en Santa Eulària por el Domingo de Ramos

Durante el recorrido, los fieles    más pequeños encabezaron un camino que, según el Administrador Parroquial de Santa Eulària, Marcelo Jofré, echó de menos la presencia del borriquillo para anunciar la llegada de Jesús a Jerusalén y el inicio de la Semana Santa.

No obstante, pese a que este año Santa Eulària no ha podido disfrutar de una de las figuras más tradicionales de la procesión, los vecinos volvieron a vivir ayer la alegría y el fervor de una celebración muy esperada. «Para nosotros siempre ha sido una fecha muy especial. En el municipio hay muchos fieles», destacó la vecina María García antes de entrar a la iglesia del Puig de Missa para la liturgia del Domingo de Ramos.