ANTONIA TUR PLATAFORMA CAMINOS PUBLICOS | Daniel Espinosa

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Conocida por su labor en defensa de las lagartijas, Antònia María Cirer (Ibiza, 1957) es también una firme defensora de otro patrimonio pitiuso como son los caminos públicos. Por ello, desde hace varios años preside una plataforma para la preservación de estos espacios.

—¿Cuándo fue constituida esta Plataforma y con qué objetivo?
—Fue en el año 2018 y surgió a raíz de unas jornadas que organizó el Consell d´Eivissa en relación a los caminos públicos, justo antes de que se tramitara una norma autonómica sobre ellos. La ley fue aprobada en Mallorca, pero en Ibiza todavía no teníamos nada preparado y se aplicó una moratoria. La Plataforma se creó justamente para solicitar que estos preparativos sobre la catalogación de los caminos públicos fueran rápidos. Se trataba de presionar y concienciar para que cada ayuntameinto hiciera su propio catálogo y poder proteger estas vías.

—La Plataforma habrá ido creciendo con el paso de los años.
—Desde el inicio no queríamos fijarnos solo en el número de miembros porque no tenemos una actividad social con una sede física. Así, no es significativo tener más o menos socios, pero sí las personas que se dirigen a nosotros, qué tipo de socio o allegado tenemos en la plataforma. Eso sí es significativo y se ha fortalecido en los últimos años. Cada vez, los usuarios reales de los caminos públicos son más conscientes de realizar este catálogo e impulsar acciones para protegerlos, evitando que se privaticen estas vías, algo que normalmente llevan a cabo extranjeros que desconocen las circunstancias del territorio.

—¿Es posible calcular cuántos caminos públicos puede haber en Ibiza?
—Es imposible de calcular. Hay que tener en cuenta que nuestra red es posiblemente la más densa de Europa y por una razón sencilla: en Ibiza se vive en diseminado y desde cada casa parten varios caminos públicos para poder conectarse con otras casas o con los núcleos urbanos más cercanos. Esta realidad, que es centenaria, ha hecho que se cree una red de vías por las que la gente tiene derecho de paso y es una red muy densa. Es increíble y es algo que sabemos muy bien quienes practicamos senderismo. Hay tantos caminos que, de no llevarlo todo muy bien marcado, es imposible no perderse.

—Y el mantenimiento es importante, también desde el punto de vista cultural.
—Los caminos son un patrimonio que muestra la manera de relacionarse de los ibicencos. Al vivir en disperso, necesitamos esta red de caminos para poder relacionarnos. Es un hecho cultural propio de Ibiza y necesita de esta estructura territorial para que se mantenga la relación entre vecinos. Por ello, es muy importante mantener esta red, además de como un patrimonio cultural que refleja lo que somos los ibicencos. Ahora, ha surgido además un valor añadido como es el económico, con la proyección de los caminos como valor turístico puesto que hay cada vez más demanda en lo que se llama turismo activo, con gente que quiere conocer el territorio, que quiere recorrer los lugares que visita. Si hace 20 años recorrer el territorio signficaba alquilar un coche y hacer muchos kilómetros, hoy en día el concepto ha cambiado y recorrer un territorio significa pisarlo, caminar por él. Cada vez es mayor el turismo que, aparte de estar en un buen hotel o un restaurante de primera, también quiere pasear por estos caminos públicos. Por ello, es tan importante señalizarlos, tenerlos alcance y ofrecerlos.

—La red en Ibiza se puede comparar con las existentes en las otras islas.
—Solo se da en las Pitiusas. En Formentera existe también una red de caminos importantes. En Menorca, la gente no vive en disperso y hay pocos caminos. Allí existen fincas enormes que no son atravesadas por caminos. Existe el conocido Camí de Cavalls que rodea la isla, pero
hay pocos caminos públicos. Por ello, es un error compararse con los menorquines porque son realidades muy diferentes. Con Mallorca, sí que tenemos semejanzas, aunque tampoco es la misma realidad. Allí hay caminos públicos, con una oferta de senderimo importante dentro de sus posibilidades turísticas, pero esta densidad sólo puede darse cuando la gente vive en disperso y es una característica propia de Ibiza. En Galicia, puede haber zonas con gran densidad, pero en Baleares somos un caso muy particular y estas particularidades deben atenderse de manera adecuada.

—El Consell d´Eivissa ha impulsado la elaboración de un catálogo de caminos públicos.
—Es una propuesta nuestra. La labor que hacemos es un trabajo silencioso, que no siempre ha aparecido en los medios, pero que va dando sus frutos. Desde que nos constituimos en 2018 hemos mantenido conversaciones con los ayuntamientos y, sobre todo, con el Consell, tanto con los dirigentes anteriores como con los actuales. Propusimos al Consell que impulsara la creación de una especie de núcleo de trabajo en el que puedan aglutinarse todos los ayuntamientos y por una razón muy sencilla: los caminos públicos de Ibiza no finalizan donde acaba un término municipal y hay pocos caminos que solo pertenezcan a un único municipio. Por ello, era muy importante que hubiera, por lo menos, un equipo gestor que coordinara a todos los consistorios, evitando que cada uno fuera por su lado. Se debía coordinar que estos trabajos se realizaran todos a una.

—¿Conoce en qué punto está el proyecto?
—Está en una fase incipiente, comenzando a caminar. Todavía no hemos obtenido frutos tangibles, aunque entendemos que será un trabajo de muchos años antes de ver un resultado práctico porque no se trata de coger un camino y catalogarlo, sino que debe hacerse de manera coordinada con las actuaciones que se hagan en otras vías. Si cada uno señaliza los caminos como mejor le vaya, no sirve de nada. Solicitamos al Consell que ejerciera esta coordinación para evitar disparidades entre municipios y que todos hicieran este trabajo de forma organizada y similar. Catalogar los caminos es responsabilidad de los ayuntamientos y el Consell les facilita este trabajo.

—En la Plataforma se han encargado de limpiar caminos y en ocasiones han denunciado el cierre de otros.
—Durante la pandemia ha existido una sensibilización importante por parte de propietarios y usuarios. Mucha gente, de repente, ha descubierto la importancia de realizar actividad física y la más beneficiosa es salir a caminar por campo abierto. Ello ha provocado que haya más concienciación para proteger nuestras rutas viarias. De la misma manera que hay calles peatonales, en los caminos también hay que regular los usos y si no pueden pasar coches, debe dejarse un espacio lateral para poder ir a pie. Esto ha mejorado, aunque no significa que se haya logrado del todo y debemos estar siempre muy alerta. Las acciones de limpieza deben servir para concienciar que si se abandonan los caminos, acaban perdiéndose y es más fácil que alguien se los apropie, cuando son un territorio público.