Los alumnos del CEIP de Jesús, junto a Hans Salewski y Marina Moheno, después del taller de apicultura en el valle de Rafal Trobat. | Daniel Espinosa

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«Somos astronautas», así se sintieron algunos de los alumnos de quinto y sexto de Primaria del CEIP de Jesús durante la mañana de ayer. Desde primera hora, estos estudiantes se desplazaron hasta el valle de Rafal Trobat en Sant Jordi para vivir la experiencia real de la apicultura por un día. Junto a ellos, la profesora Alicia Torri, que intentaba calmar la euforia de los pequeños.

«Están muy ilusionados. Durante la pandemia han tenido muy poco contacto con la naturaleza y gracias a esta actividad descubrirán el papel que juega la apicultura en la conservación del medio natural», explicó esta docente mientras se colocaba el equipo de protección.

Muy cerca de ella, sus alumnos estaban a medio vestir, con los brazos metidos en lo que ellos llamaron un traje de astronauta. «Qué ganas de empezar. Quiero ver cómo se comportan las abejas fuera del panal», destacó emocionada la estudiante Daniela Costa ante la atenta mirada de Hans Salewski, el experto apicultor encargado de impartir este taller infantil.

Cuando los pequeños terminaron de colocarse la máscara de tul y cerrar las arandelas del traje, Hans Salewski condujo a todos los asistentes hacia el apiario para observar la colmena de observación.

Abeja autóctona
Durante el recorrido, este experto en la gestión de colmenas subrayó que desde la Asociación de Apicultores de Eivissa y Formentera están llevando a cabo proyectos que pretenden recuperar y mantener la abeja autóctona ibicenca. «Desde hace años se están importando de una manera indiscriminada enjambres y reinas del exterior, eliminando la pureza de las abejas locales», señaló molesto este apicultor.

En este sentido, puntualizó que desde la entidad quieren evitar nuevas combinaciones genéticas que vayan reduciendo la pureza de este insecto, puesto que la raza original prácticamente ha desaparecido en las Pitiusas por la llegada de otras familias. «Corren el peligro de extinguirse», puntualizó.

Sin ir más lejos, Salewski adelantó a Periódico de Ibiza y Formentera que los apicultores de la Península traen a la isla abejas reinas fecundadas instrumentalmente para que sus huevos sean de la misma clase, provocando la rápida extensión de otra raza. Sin ir más lejos, según Salewski, la abeja reina es capaz de poner más de 2.000 huevos al día.

«No podemos luchar contra esta importación, pero podemos contrarrestarla controlando la mezcla de razas y repoblando las colmenas de abejas autóctonas de Ibiza», explicó.

Para ello, este colmenero destacó que es imprescindible encontrar poblaciones que, genéticamente, todavía no se hayan mezclado con ejemplares de otros lugares y, posteriormente, encontrar terrenos de particulares para trasladar a estos insectos locales.

A medida que los alumnos se fueron acercando al apiario, comenzaron las dudas y las preguntas generalizadas, especialmente cuando la apicultora retiró la tapa de una de las colmenas, agarró el ahumador –el simulacro de incendios de las abejas– y lo dispuso sobre los cabezales de los cuadros para lograr el control sobre decenas de insectos que empezaron a comer toda la miel que habían depositado.

En cuestión de segundos, centenares de zánganos empezaron a zumbar alrededor de los niños. En total, según Salewski, más de 60.000 abejas y 10 panales conforman actualmente el apiario habilitado en esta zona del valle de Rafal Trobat.

Durante la actividad, quiso compartir otra de las causas que también preocupa a la entidad desde hace tiempo, y es la falta de lluvias. «Esta situación deja bajo mínimos a las poblaciones de abejas de las Pitiusas. Estamos preocupados ya que el número de ejemplares se ha reducido notablemente en los últimos años, subrayó.

Además, puntualizó que el empleo de productos tóxicos afectan directamente a las abejas y que uno de los objetivos de la Asociación de Apicultores de Eivissa y Formentera es retomar la agricultura ecológica para que estas «guardianas» sigan desarrollando su papel de forma tranquila y productiva.

Mientras estos pequeños insectos revoloteaban encima de la colmena, el apicultor explicó a los estudiantes el papel importante que juega la abeja en el mantenimiento de los diferentes ecosistemas terrestres a través de su trabajo como agentes polinizadores. Además, subrayó que sin estos pequeños animales zumbando en primavera no existiría floración; y con pocas flores existirían menos frutos.

También explicó, ante la atenta mirada de los jóvenes apicultores, que la fecundación de estos insectos es por parte de los zánganos y que la labor de la abeja reina es la de poner decenas de huevos al día.
Y, así, entre preguntas, risas y algún que otro susto, llegó el final de un taller que, según la profesora de los alumnos, es una experiencia única que los estudiantes nunca olvidarán.

«Con este contacto tan directo con las abejas, los alumnos han podido acercarse a la apicultura de forma más práctica», expresó mientras se ajustaba la máscara de tul. Tras esta actividad, estos estudiantes experimentaron con la recolección de panales y la extracción de miel, que es el proceso de centrifugación para extraer miel de las células. Cabe recordar que estos talleres se realizan a través del proyecto Educa Natura Eivissa i Formentera y son impulsados por la Alianza por el Agua de las Pitiusas. «Mientras unos niños se convierten en apicultores, otros pasean por el valle y reciben charlas sobre optimización del recurso hídrico y la recarga de acuíferos», explicó emocionada la técnica de la alianza, Marina Moheno.