Muchas ganas de disfrutar con el Viernes Santo en Vila. | Manu Gon

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A las 19.30 horas, en la plaza de la Catedral de Santa María de les Neus, entre la mayoría de los miembros de las cofradías de Ibiza había una mezcla de ilusión, nervios y responsabilidad. Ilusión por salir de nuevo a la calle un Viernes Santo después de tres años sin hacerlo, nervios ante la posibilidad de que un mal paso pudiera echar todo al traste y responsabilidad por demostrar al numeroso público presente en el recorrido que la Semana Santa de Ibiza tiene mucho de lo que presumir.

Los tres sentimientos se acrecentaron cuando, en torno a las 20.15 horas, aparecieron por la puerta de la Catedral los miembros de la Cofradía Nuestro Padre Jesús Cautivo en señal de que todo iba a comenzar. La imagen titular de la cofradía del mismo nombre volvió a ser la primera en salir, encontrándose una plaza repleta hasta el último rincón por curiosos, fieles y turistas que dieron la bienvenida a la talla con cientos de teléfonos móviles y entre las tonadas del himno de España.

Con gran rapidez, y después de que pasaran los muchos fieles de la última cofradía creada en Ibiza, salió por la puerta de la Catedral Nuestro Padre Jesús del Gran Poder. Justo en la plaza, y después de llevarse una gran ovación, los miembros de la cofradía fundada en el seno de la Casa Cultural Andaluza comenzaron a desfilar por las calles de Dalt Vila apenas unos minutos después.

Con inusitada rapidez surgió por la puerta de la Catedral el Santo Cristo de la Agonía, tumbado y precedido como es habitual por los miembros de la Hermandad de los Antiguos Caballeros Legionarios de Ibiza y Formentera e inmediatamente después la segunda imagen de esta cofradía que estrenaba presidente, Lucas Ramón, Nuestra Señora de la Esperanza, portada por mujeres y entre una gran ovación.

Casi a la carrera y mientras los más veteranos no daban crédito y bajaba la temperatura en la plaza,    Nuestra Señora de la Piedad, de la cofradía del mismo nombre, apareció por la puerta. Y finalmente, casi en un visto y no visto, en menos de una hora abandonaron el templo rumbo a las angostas calles de la ciudad antigua Nuestra Señora de los Dolores, también con nueva presidenta desde hace apenas unos meses, María Antonia Serra Cardona, y el Cristo Yacente, que salió primero bajo un silencio estremecedor solo roto por una trompeta y después bajo el himno de España.

Encuentro en Santo Domingo

Algo más de tiempo hubo que esperar para el tradicional encuentro de las cofradías con las imágenes del Santísimo Cristo del Cementerio y el Ecce Homo que esperaban en la iglesia de Santo Domingo.

Debido a lo complicado del recorrido por las estrechas y empedradas calles de Dalt Vila y a los parones lógicos de los cofrades, el primero de estos encuentros se produjo en torno a las 21.15 horas de la noche. Allí les esperaban centenares de personas, que aguardaban pacientemente con sus teléfonos móviles para inmortalizar el momento junto al edificio de Can Botino y la calle General Balansat, que desemboca en el Baluard de Santa Llucia, y que también estaba repleto hasta la bandera.

Desde allí, y bajando por la calle de Sa Carroca, los miembros de todas las cofradías volvieron a demostrar su fuerza y habilidad al llegar a la Plaza de Vila, torcer por la complicada y pequeña curva y adentrarse en el Patio de Armas.

Allí, los miembros de Protección Civil se las vieron y desearon para que todo el mundo se echara unos metros para atrás y las imágenes pudieran girar sin más problemas que los ya lógicos del peso y el tamaño. Una vez conseguido, había que cruzar el Portal de Ses Taules y enfilar la Cuesta del Rastrillo. Tras una nueva demostración de habilidad y mucha fe, las imágenes pasaron una tras otra ante centenares de personas que esperaban desde hacía horas en la plaza del Mercat Vell.

Un trayecto que terminó finalmente con cada una de las imágenes en las iglesias de referencia de cada cofradía y con la satisfacción del objetivo cumplido, de haber superado alguna que otra promesa y con la alegría de saber que este viernes, Viernes Santo de 2022 la normalidad después del coronavirus casi ya fue total.