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Bajo el lema hacer posible lo imposible, más de un centenar de enfermeras y enfermeros asistieron este jueves en Can Misses a la jornada que celebra el Día Internacional de la Enfermería. En ella se reivindicó el gran valor e importancia de un colectivo que, en los dos últimos años, ha sido, y sigue siendo, el motor de la sanidad.

Por ello, durante toda la mañana de este jueves alrededor de una veintena de enfermeras del hospital de Ibiza, así como varios ponentes de renombre, compartieron sus vivencias y experiencia al frente de la pandemia. Con esta conmemoración se cierra de alguna manera el fin de estos dos años de emergencia sanitaria donde la atención primaria fue un baluarte fundamental.

Una profesión de vocación

La enfermería es, sin duda alguna, una profesión vocacional. Un trabajo que requiere el cuidado tanto físico como psicológico de los pacientes suele ser, además, fruto de un sentimiento intrínseco de la persona. Al ser una profesión con tanto peso en la sociedad, también la convierten en una de las más gratificantes.

«Estás con personas, con vidas. Una de las cosas más gratificantes de este trabajo es el feedback positivo del paciente, que sienta que le has atendido bien, que le has ayudado. Que si necesita un abrazo se lo has dado, si necesita llorar ha llorado contigo», cuenta Lorena Torres, enfermera de Can Misses, a Periódico de Ibiza y Formentera .

Lorena Torres.

Como todas las profesiones, también tiene sus clarosocuros que, para muchos, coincidió con el momento en que el coronavirus estalló. «Lo más duro de estos dos años es el miedo, la incertidumbre, los cambios… sobre todo lejanía hacia el paciente. Al final te cubre un plástico, tienes miedo, y eso hace que no quieras estar con contacto excesivo con el paciente», finaliza Lorena. «Estuve trabajando en planta Covid en el Hospital del Mar en Barcelona y, sin duda, una de las cosas que más me impactaron de esos meses fue cuando un paciente en fase terminal de la enfermedad nos pidió que nos quitásemos el EPI para vernos antes de ser intubado», recuerda Pamela Borislavova, otra de las enfermeras.

Sin embargo, y aunque es cierto que en este día es un homenaje al nacimiento de Florence Nightingale, una de las pioneras en la enfermería moderna, tiene más bien poco de celebración y mucho de reivindicación. «Se ensalza la profesión, la actividad de la enfermera y que, poco a poco, se nos reconozca más en la comunidad. Es necesario poner en valor nuestra aportación a la sociedad, a la seguridad del paciente y a los ciudadanos», explicó Nerea Carreras, otra de las enfermeras en plantilla. Un reconocimiento que lejos debería quedar de la imagen de «la típica cuidadora», como puntualiza su compañera Lorena Torres, tras haber «demostrado todo lo que hemos hecho durante estos dos últimos años».   

Precariedad y temporalidad

Y es que, si algo ha evidencido la pandemia que ha azotado a todo el mundo, es la importancia de la atención primaria. «El esfuerzo de todas nosotras, las enfermeras, durante estos dos últimos años ha sido increíble. Nos hemos sentido agotadas y con mucho miedo de estar al frente de esta lucha que parecía que nunca iba a acabar», cuenta emotiva Carmen Mendoza, una de las enfermeras que ha participado en la jornada.

Carmen Mendoza.

De la misma forma, también ha evidenciado algo que el sector lleva reivindicando desde mucho antes de la llegada de la Covid: la escasez en las plantillas. Pero, ¿realmente no hay profesionales cualificados para trabajar?

La realidad es que, detrás de esta gratificante y dedicada profesión, también se esconde la precariedad laboral y económica, así como la alta tasa de temporalidad. A sus 25 años, Pamela Borislavova nunca ha firmado un contrato que dure más de dos meses. «En mis doce meses en el Hospital, llevo un total de 13 contratos. Hay contratos que incluso no llegan al mes», denuncia la joven enfermera.

El final a esta emotiva jornada ha sido la reproducción de un vídeo de recuerdo y homenaje a las enfermeras que han fallecido en estos últimos añosen las que se han podido apreciar rostros emocionados entre los asistentes.

Por ello, jornadas como la de este jueves vivida en el Hospital Can Misses no dejan de ser más necesarias que nunca para seguir luchando por el reconocimiento y valor de uno de los colectivo que sostienen la sociedad.