Una turista entre dos montones de posidonia.  | Toni Planells

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En la zona de Platja d’en Bossa que limita con Es Viver el mar ha logrado ganar terreno a la extensión de arena que formaba la playa. Los temporales de los últimos meses, junto al asedio continuo de las olas, han ido degradando la playa hasta el punto de derribar una torre de vigilancia y una parte del muro que separa el paseo de la playa. El primer tramo en el que hay suficiente espacio de arena para disfrutar de la playa, dos grandes montones de posidonia disuaden a los bañistas a la hora de plantar allí su toalla.

Según el Ayuntamiento de Vila, estos montones de posidonia se encuentran en el proceso de liberarse de arena y de agua para ser trasladados a los almacenes preparados para este respecto. En cuanto a la zona dónde ya no hay arena, el consistorio asegura que se está dejando la posidonia con el fin de hacer la función de barrera natural y así favorecer la regeneración de la playa.

Entre posidonia seca

Entre estas montañas de posidonia una turista holandesa se hacía un selfie con el mar de fondo. «Forma parte de la naturaleza, a mí no me molesta», declaraba Mariela, que    recogía su pareo y su sombrilla para plantarla en otro lugar. «En la arena no me importa, pero prefiero entrar al agua desde la arena. No me gusta cuando se forma esta especie de sopa en la orilla», se justificaba.

Dos bañistas entre las algas.

No mostraba tanta comprensión Manuel Rodríguez, empresario veterano de la zona con más de 30 años de experiencia. «Antes habría más de 10 metros de arena. Aquí ha llegado a haber hasta cuatro filas de hamacas, pero ahora no hay ni playa», recordaba con indignación mientras ponía ejemplos de otros lugares. «En sitios como Benidorm o Almería echan arena para recuperar la playa, no entiendo que aquí no hagan lo mismo». También tiene quejas acerca del paseo que asegura que «no se cuida nada, está abandonado totalmente y hay muy poca vigilancia. De hecho, hay muchos locales que todavía no han abierto».

Tino pasa largas temporadas en Ibiza y opina que «deberían haber empezado a quitar la posidonia hace tiempo para que ahora estuviera ya todo arreglado». Asegura que, debido a su profesión, ha viajado por distintos lugares de la geografía española, por lo que «recomendaría a los políticos que viajaran por la costa catalana y que tomaran nota cómo lo hacen en lugares como Sitges. Allí una máquina criba la arena cada día, aquí lo tienen abandonado».