Decenas de turistas forman largas colas en el aeropuerto de Ibiza para coger un taxi, este viernes en la terminal. | Marcelo Sastre

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El cielo de Ibiza volvió a colmarse este viernes de decenas de aviones. Una estampa propia de la isla que recordaba a épocas prepandemia a estas alturas de la temporada turística. Sin ir más lejos, según datos ofrecidos por Aena, este viernes se registraron más de 160 operaciones de llegadas de vuelos a Ibiza, una cantidad que el aeropuerto aumentará este fin de semana al operar en total 1.145 viajes.

Desde las 12.00, el aeródromo empezó a presentar una imagen de bullicio y de largas colas en los mostradores de información de la terminal. Un  «caos» que se extendió por las instalaciones de la terminal hasta aproximarse a las puertas automáticas de salida.

Justo aquí, decenas de turistas, que este viernes fueron los protagonistas de una intensa jornada de vuelos, hacían cola en una de las taquillas de alquiler de coches. «Somos de Bolonia y hemos venido a Ibiza de vacaciones. Solíamos venir en estas fechas y no recordábamos tanta afluencia de turistas a principios de julio», destacó el italiano Máximo Muratori rodeado de su familia.

Verano de récord

Los trabajadores del gestor aeroportuario Aena son conscientes de que se enfrentan a un verano de récord turístico en Ibiza «ante el regreso a la normalidad tras la pandemia». En este sentido, Juan Luís Granjel, empleado que coordina las llegadas de los turistas    de fuera de la Unión Europea, señaló a Periódico de Ibiza y Formentera que este viernes fue un día complicado a la hora de organizar el tráfico de visitantes al aeropuerto de Ibiza.    «No salen ordenados. No te escuchan. Las gente llega sin civilizar debido a los retrasos y los problemas en los vuelos a causa de la huelga de controladores aéreos en Inglaterra», señaló con preocupación.

Asimismo, este empleado explicó que la falta de personal en el aeropuerto también condiciona esta congestión de turistas en los pasillos de la terminal. Un colapso que también llegó a la parada de taxis donde decenas de vehículos hacían cola en su «estrecho» carril.

«La zona acotada para carga y descarga de maletas plantea muchos problemas, puesto que el margen que tenemos para realizar nuestro trabajo es mínimo debido a las largas colas de gente impaciente que hay», explicó un taxista estacional de Sant Josep. Justo en ese momento, la familia Taliatti, de    Módena, salía por la puerta de la terminal dispuesta a desplazarse al centro de Ibiza. Al salir, se detuvieron junto a las plazas de estacionamiento temporal y observaron las largas colas de espera para poder coger un taxi.

Satisfacción

No obstante, estaban tan «felices» de estar en la isla de vacaciones que la llegada masiva de turistas de este viernes no alteró el estado de ánimo de esta risueña familia.

«Hemos venido nueve días. Es nuestra segunda vez aquí y estábamos deseando venir. Nuestros hijos visitan Ibiza por primera vez. Están muy ilusionados», señaló Filippo Serafini, otro miembro de la familia, a este medio.

En este sentido, destacaron que el color azul turquesa del mar es motivo suficiente para convivir con los miles de turistas que llegaron este viernes a la pitusa mayor.   

Otra de las escenas que este viernes reflejaron esta explosión turística en Ibiza fue el aumento de chóferes con carteles personalizados en la puerta de llegadas y salidas de los diferentes vuelos. «Trabajo en la recepción del Hotel Siau Ibiza, pero como estamos teniendo tantas reservas, este fin de semana    me toca ejercer de chófer», explicó Irwing Gómez mientras portaba un letrero con el nombre del visitante.

Sin ir más lejos, este empleado subrayó que este hotel está gestionando de media 30 entradas al día. Con este trasiego de turistas, el reloj marcó las 14.00 horas de la tarde.

Un espacio de tiempo que incrementó el número de aviones surcando el cielo, puesto que, según datos ofrecidos por Aena, a la 13.00 horas de este viernes llegaron seis vuelos a la misma hora y a las 13.40 otros siete. «Y esto no es nada. Esperamos que la afluencia de visitantes sea mayor por la tarde. Hay que valorar que muchos vendrán por la noche tras su jornada laboral», explicó una trabajadora de Alsa a las puertas del aeropuerto, mientras coordinaba una salida en autobús desde la terminal.

«La nefasta gestión de equipajes del aeropuerto de Ibiza está retrasando más tres horas la salida del transporte discrecional», denunciaron este viernes varios conductores a Periódico de Ibiza y Formentera. En este sentido, destacaron que la falta de personal en la plantilla de Groundforce, el servicio de asistencia a los aviones en tierra, está dejando sin maletas a los pasajeros y está creando graves retrasos en las salidas de los transportes de viajeros. «La ausencia de trabajadores está saturando la operación normal de la terminal», puntualizaron. Asimismo, dichas fuentes denunciaron que esta falta de empleados en Groundforce es debido a la alta precariedad laboral que existe dentro de la empresa.

Además, también señalaron que los incumplimientos en materia de convenio colectivo también existen. «Todo esto ha provocado un atasco en la gestión de equipajes en el aeropuerto de Ibiza», apuntaron. Por este motivo, desde el sector del transporte discrecional exigen recuperar la «normalidad operativa» en la instalación, con los índices de puntualidad habituales en la gestión de maletas. «Esta situación está perjudicando toda la operación salida. El sistema de gestión de equipajes con que cuenta Ibiza no funciona correctamente, ya que no está preparado para absorber las maletas que llegan cada día», explicó el conductor Juan Carlos Osuna. Su compañero insistió: «Esta operadora de handling no cuenta con una plantilla adecuada reforzada en verano». Denunció que no disponen ni del personal ni de los medios materiales necesarios para atender el aumento de operaciones que los turistas necesitan del aeropuerto.

Respuesta de Aena

Desde Aena señalaron aPeriódico de Ibiza y Formentera que están al corriente de la situación. «Nos hemos reunido estos días con la entidad Groundforce, tanto a nivel local como a nivel central, para tratar el tema, pedir medidas correctoras y coordinar acciones mitigadoras», explicaron.

En este sentido, apuntaron desde Aena que la entidad Groundforce está buscando soluciones para que la situación mejore a corto plazo.

El apunte
Vanessa Hernandez

El transporte de viajeros, harto del colapso circulatorio en el carril de acceso a la terminal de la isla

Vanessa Hernandez

Pese a que este viernes fue una mañana de tráfico más tranquila en la entrada y salida al aeropuerto de Ibiza, debido al retraso en las salidas del transporte discrecional, taxistas y choferes no dudaron en denunciar los numerosos colapsos circulatorios que han tenido lugar en los accesos al aeródromo. En este sentido, varios conductores exigieron este viernes que se apliquen ya las restricciones a la afluencia y circulación de vehículos a motor. «Hay una gran cantidad de vehículos circulando al mismo tiempo. Lo que tienen que hacer es controlar la entrada de vehículos, es algo exagerado. Hay que aplicar el mismo mecanismo que en Formentera», apuntaron. Señalaron que el problema se está enquistando, puesto que es una situación que se repite continuamente durante el verano. Sin ir más lejos, algunos taxistas señalaron que los diversos controles que está efectuando la Guardia Civil en una de las rotondas está ralentizando el tráfico. Una queja que ayer desde la Benemérita quisieron desmentir. «Estos colapsos circulatorios no son consecuencia de los controles. El aeropuerto se ha quedado pequeño. Es la propia infraestructura la que ocasiona este caos en la terminal», señalaron. Asimismo, uno de los conductores explicó que todos los vehículos circulan por el mismo camino. «Toda Ibiza es un cuello de botella. Tardas el doble, por ejemplo, en llegar a Santa Eulària si te metes en Ibiza», explicó el conductor Osuna. Otro de los motivos, según dichas fuentes, es que el aeropuerto llega a gestionar ocho vuelos al mismo tiempo, generando que llegue mucha gente en pocas horas. «Todo es una cadena de infortunios», apuntó.