Carmen Ortúzar, madre de Pablo, ha presentado este jueves el recurso en la delegación de Educación. | Marcelo Sastre

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Su historia se conoció en mayo de 2021 y, a pesar de los recursos y demandas interpuestas, en todo este tiempo nada ha cambiado en la vida de Pablo. Este joven de 18 años y con una discapacidad intelectual moderada, tiene muy claro que su vocación es convertirse en jardinero.

Con ese fin, lucha desde hace tiempo contra todo tipo de trabas burocráticas puesto que la Conselleria balear de Educación, dirigida por el socialista Martí March, le impide acceder a estos estudios de Formación Profesional.

Si en 2021 su familia acudió a los tribunales para conseguir este objetivo, este jueves mismo su madre Carmen Ortázar y Lola Penín, de la Asociación Pitiusa por la Inclusión Educativa y Social (APIES), registraron un recurso más ante la Delegación de educación en Ibiza. Desde Conselleria manifestaron a Periódico de Ibiza y Formentera que no iban a realizar valoraciones sobre esta nueva acción.

En los últimos meses, «lo han tenido repitiendo 4o de la ESO en el instituto Algarb porque no quieren formalizarle la matrícula de la FP», denuncia Lola Penín.

Según recuerda también, incluso en los primeros informes emitidos desde el instituto se destaca cómo, para el joven, la opción de la FP sería siempre mejor que repetir curso una vez más, resaltando al mismo tiempo las capacidades manipulativas del alumno.

Apies lamenta que, para Pablo, el refuerzo de un auxiliar técnico educativo sí está concedido en la ESO, pero no en la FP. También critica que al joven no le dejan, por el momento, repetir 4o de la ESO mientras se soluciona su acceso a la Formación Profesional.

Ley inclusiva

«Nos dicen que las únicas opciones son el aula TAVA (Transición a la Vida Adulta) de Blanca Dona, que según la delegada de Educación este año se cerraba, o el aula TAVA de Sant Antoni y el centro especial de Sant Josep. Lo que queremos es que Pablo se eduque, no que aprenda a hacer la cama o a poner la mesa porque ya sabe hacerlo», puntualizan también desde Apies.

La entidad critica que la oferta de Educación «no es nada inclusiva» puesto que tan solo se contemplan propuestas «exclusivas» para personas con diversidad. De hecho, lamentan que «nos venden leyes inclusivas» cuando, a su parecer, nada está más alejado de la realidad. «Nos están vendiendo una ley inclusiva, con derecho a elegir oportunidades y que a cada uno se le pongan los recursos necesarios, y luego ves las opciones que le dan a Pablo o a otros chicos», reitera.
Según aseguran desde Apies, en Ibiza hay más familias que han sufrido situaciones similares. Entre otros casos, Penín recuerda cómo, a los 18 años, un joven de la isla tuvo que dejar los estudios de Informática al no poder contar con la ayuda de un auxiliar técnico.

Penín tiene claro que su pretensión es «abrir las puertas de la FP para todos los alumnos», evitando segregaciones y diferencias motivadas por discapacidades funcionales.

Reunión

La madre de Pablo, Carmen Ortúzar, se reunirá el 17 de agosto con la delegada de Educación en las Pitiusas, Marga Ferrer. A la espera de la resolución judicial que deben emitir sobre el caso los tribunales, confía en que Ferrer permita a Pablo seguir escolarizado en el Algarb mientras se resuelve su acceso a los estudios de FP.

En este sentido, desde Apies recuerdan cómo en Santa Eulària a una alumna de 21 años se le ha permitido seguir en el instituto al no haber en el municipio un aula TAVA.

En Menorca, según Penín, tambien varios alumnos en situaciones similares a la de Pablo sí han contado con los recursos necesarios para estudiar distintas especialidades de FP, pudiendo conseguir después un certificado de profesionalidad. Según cree también, si a cualquier alumno no se le cuestiona nunca el resultado que va a tener en sus estudios, por qué sí se hace en relación a estudiantes con discapacidad y «no se les facilita el camino».

Carmen destaca que su hijo está «muy integrado» en el instituto, aunque tiene muchas ganas de estudiar jardinería, su gran pasión. «A la delegada le voy a pedir que mi hijo, hasta que salga la opción de jardinería, pueda mantenerse en el instituto. No pido que mi hijo salga con un título de ingeniero o algo así, simplemente que obtenga un certificado vocacional de trabajo y que así pueda optar a bolsas de ayuntamientos o del Consell, que para eso tienen ellos estas plazas», manifiesta la madre de Pablo.

Estas mujeres recuerdan que, en relación a la discapacidad, la tasa de desempleo es «brutal», por lo que, si no se dan oportunidades para formarse, jóvenes como Pablo «de qué van a vivir».
«Es importante para una persona trabajar en lo que le gusta y no en lo que le impongan y todo por ahorrarse unos recursos», concluyen.