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Dedicarse al alquiler vacacional turístico, en este caso en la isla de Ibiza, no siempre es un buen negocio. De hecho, para algunos comercializadores determinadas operaciones pueden resultar una auténtica pesadilla.

Es lo que le ha sucedido a una mujer, vecina de la localidad de Sant Miquel, que desde hace años alquila una casa de campo con licencia turística a través de la plataforma AirBnb. Dos parejas británicas con niños, procedentes de Dubai, reservaron tres semanas en esta vivienda. A los pocos días de permanecer en ella, comenzaron las quejas y las reclamaciones para que se les devolviera el dinero. Entre los motivos alegados: había muchas avispas en la piscina.

«Están abusando. Como ejemplo, tienen los siete aparatos de aire acondicionado en marcha todo el día y con las ventanas abiertas», denuncia esta mujer, quien asegura llevar dos semanas «viviendo una pesadilla total, sin comer o dormir».

Esta comercializadora no entiende por qué estas personas reservaron la estancia en una casa de campo -algo que quedaba bien claro en el anuncio de la plataforma- si no les gusta el ambiente rural.

«Dejan una bolsa de basura llena de pañales usados en la cocina y se extrañan de que haya moscas», explica también.

Según asegura, estos clientes le han gritado, insultado y le han reclamado el dinero de muy malas maneras, tratando también de manera insolente a las mujeres de la limpieza. Durante estas semanas, estas trabajadoras han tenido que retirar todo tipo de basura y restos esparcidos por la vivienda.

«A los seis días me comenzaron a reclamar todo el dinero. Les dije que todo no era posible, así que les devolví el coste de dos semanas de alquiler con la condición de que se fueran de la casa. Han recibido la devolución, pero no se han marchado», lamenta.

La comercializadora les ha tenido que devolver 11.300 euros. Hasta el momento, ha podido presentar varias reclamaciones en la conocida plataforma de alquiler de viviendas, aunque por ahora el asunto «está muy confuso».

«Desde algunas inmobiliarias me han comentado que situaciones así están pasando muchas, como si fuera una moda en Inglaterra, venir aquí de vacaciones, quejarse por algo y conseguir que se les devuelva al dinero», concluye.

La patronal

Desde la Asociación de Viviendas Turísticas Vacacionales (AVAT) reconocen que muchos comercializadores han dejado de trabajar con la plataforma AirBnb por sus «prácticas poco convencionales y poco éticas».

«Venden mucho y alquilan mucho, pero uno de sus problemas es que hacen y deshacen como les da la gana», manifiestan.

En este sentido, destacan que no es nada inusual que a un cliente le devuelvan el dinero de un alquiler si la persona expresa cualquier tipo de queja sobre la vivienda. «AirBnb le devuelve el dinero directamente, sin preguntar al propietario o saber si esa queja es verdad», insisten.
En casos así lo más probable es que el comercializador de la casa no reciba ningún tipo de pago: «Son malas praxis de los clientes, amparados indirectamente por la manera de actuar de esta empresa».

Según consideran, otras plataformas tratan de contrastar primero si las quejas de los usuarios tienen fundamento e intentan además llegar a acuerdos entre las partes.

Desde Avat destacan además que puede tratarse de un hecho puntual, aunque «hay mucha picaresca» en el tema de los alquileres.