El conseller balear Iago Negueruela, en su última visita a Ibiza el pasado mes de julio. | Arguiñe Escandón

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La junta directiva de la Asociación Hotelera de Sant Antoni y bahía se reunió el pasado 29 de julio para abordar cómo están viviendo el verano y la aplicación del decreto de turismo de excesos del Govern. En este sentido, a través de un comunicado explican que llevan «años apostando por el cambio del modelo turístico»de Sant Antoni con su apuesta por las reformas de los establecimientos, «con importantes inversiones que, salvo excepciones, han supuesto un aumento de categoría y siempre una mejora de la calidad en todos los sentidos».

Prosiguen en el escrito afirmando que las normas deben contribuir e incentivar al cambio, «no al contrario». En este sentido, señalan que el actual decreto de excesos «no nos parece la mejor vía para que el cambio real se produzca ni, por tanto, la ampliación de su perímetro de aplicación. Pensamos que, lejos de contribuir a la solución, lo que hace es perjudicar la imagen y el esfuerzo que todos estamos haciendo».

Los hoteleros de Sant Antoni defienden que esta normativa del Govern «no se ajusta a la realidad del municipio ni de la zona a la que afecta». Así, aseguran que es un decreto «hecho por y para dos zonas concretas de Mallorca, Magalluf y Playa de Palma. Hablar de balconing o party boats (dos puntos en los que se centra bastante el decreto y los party boats siguen, como siempre, incitando al consumo de alcohol) carece de sentido si de la zona del West End se trata».

Los empresarios de alojamiento critican también la inacción del Govern: «No hemos visto ninguna actuación práctica del Govern en nuestro municipio, zona de excesos. No consta que se hayan hecho gestiones para aumentar los efectivos de seguridad, ni que se haya invertido cantidad alguna adicional, que es lo que hace falta».

Sobre las soluciones que aportan, defienden que se deben «cumplir y hacer cumplir las ordenanzas municipales; es lo prioritario y lo más efectivo». Exigen, además, más presencia policial en determinadas zonas del municipio donde haya una mayor afluencia «para evitar determinadas prácticas y evitar comportamientos incívicos en la vía pública». Reclaman también inversiones públicas «bajo el paraguas del plan Integral, que tenga el consenso de todos los partidos políticos, ya que la unidad, no solo del sector público y el privado, sino también de los grupos políticos de nuestro municipio, es fundamental», concluyen.

Cabe recordar que desde la presentación hace meses de este decreto, el Ayuntamiento de Sant Antoni y los hoteleros de la localidad han rechazado esta normativa por afectar negativamente a la imagen de la localidad y compararla con otros lugares, como Magaluf. Con la normativa, se prohíbe en determinadas calles del West End el ‘todo incluido’ de alcohol y la publicidad referida a su consumo, así como la venta de bebidas alcohólicas en tiendas de la zona entre las 21:30 y las 8.00 horas.

En cuanto a la aplicación de la normativa, el Govern y el Consell d’Eivissa han cruzado acusaciones sobre quién debe aplicarla. En este sentido, el conseller balear de Trabajo y Turismo, Iago Negueruela, cargó contra la máxima institución insular y contra Vicent Marí, a quien acusó de no hacer nada contra el turismo de excesos, y también contra el alcalde de Sant Antoni, Marcos Serra.