La parada principal de Santa Eulària tiene una marquesina y árboles alrededor, además de edificios, que dan sombra. | Irene Arango

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La gran mayoría de las paradas de taxi de la isla de Ibiza carecen de instalaciones para que los usuarios puedan resguardarse del sol o de la lluvia. Casi todas ellas, sin embargo, están ubicadas en zonas en las que los edificios que las rodean o los árboles permiten a los clientes del taxi refugiarse en caso de necesitarlo.

La polémica en torno al toldo instalado por el Ayuntamiento de Ibiza en la parada de la avenida de Santa Eulària ha surgido a raíz de que este no cumple sus funciones debido a su altura y a la estrechez de la lona. El concejal de Movilidad, Aitor Morrás, además de llamar «terraplanistas» a los críticos del toldo, aseguró en el último pleno celebrado en el Consistorio que la altura del mismo «es para que la gente no tropiece» y presumió de que Vila es el único municipio que ha instalado este refugio para taxistas y usuarios.

Lo cierto es que pocas paradas de la isla tienen toldo o marquesina. La más significativa por el volumen de usuarios es la del Aeropuerto y, en este caso, fue AENA la que decidió poner una marquesina. El Ayuntamiento de Sant Josep, del que depende esta parada, reconoció ayer que es la única del municipio con esta instalación. Fuentes del Consistorio señalaron que «no hay demanda y nunca ha habido quejas». «Se considera que el servicio es fluido», añadieron, «puede haber aglomeraciones en determinadas zonas de ocio y en momentos muy concretos, pero se producen por la tarde o por la noche y no hay el problema de la falta de sombra». Sant Josep, además, no tiene previsto instalar toldos en ninguna de sus paradas porque, de momento, «no hay esa necesidad, ni por parte del sector ni por parte de los usuarios».

Una parada en Sant Miquel, sin atisbo de sombra.

Las principales paradas de Sant Josep, además de la del aeropuerto, son las de Platja d’en Bossa, la bahía y Cala de Bou. «Tienen sombra durante el día porque hay edificios y árboles», explicó el presidente de la Asociación de Taxistas del municipio, Toni Riera. En su opinión, lo sucedido con la parada del puerto de Vila, que anteriormente estaba en la calle Bartomeu Roselló, obedece a que el Ayuntamiento tendría que haber planificado la instalación del toldo «antes de cambiar la ubicación».

Sin quejas

En Santa Eulària, tampoco se plantean ahora mismo cubrir con toldos las paradas de taxi. «No tenemos quejas por esto», señalaron desde el Ayuntamiento, «llevan así años y el servicio no se ha visto afectado. Tal vez porque o son de uso temporal o están en zona urbana y la mayoría tienen disponibilidad de sombra cerca en los momentos en los que son más usadas». La parada principal en este municipio está ubicada en la calle Sant Jaume y tiene una marquesina. Pero, además, los árboles cercanos protegen a los usuarios. En cuanto a la del Mercat, «tiene una zona amplia de espera con bancos y pérgolas que comparte con el servicio de bus».

El presidente de la Asociación de Taxistas de Santa Eulària, Pedro Marí, se pronunció del mismo modo que el Ayuntamiento. Y recordó que, en el caso de la Villa del Río, «no se producen colas como en Vila o en el Aeropuerto». «Puede haber alguna espera en la parada del centro, pero son momentos muy puntuales y no es habitual», abundó. Marí explicó que en paradas como la de Sant Carles los usuarios esperan en el porche de la iglesia, mientras que en otras como la del Club Náutico son los jardines que hay en la zona los que permiten a los clientes protegerse del sol. «El problema en Vila», añadió Marí, «es que es un punto de descarga de toda la isla. Cuando la parada estaba en Bartomeu Roselló, no había problema porque la sombra al daban los edificios. Pero en el puerto esto no sucede».

Las paradas de taxi de Sant Antoni tampoco cuentan con toldo de protección. En este caso, y según señaló el presidente de la Asociación de Taxistas del municipio, Toni Palerm, los profesionales del sector llevan «años» reclamando al Ayuntamiento la instalación de una marquesina o toldo en la del Passeig de ses Fonts. «Hay un toldo», señaló Palerm, «pero es muy pequeño. Estamos esperando a ver qué dice el Ayuntamiento porque, de momento, no han hecho nada». En esta parada, añadió, el problema se agrava para los taxistas a la hora de esperar a los clientes porque «con el calor, sube la temperatura del coche». «En Vila», señaló Palerm, «al menos han hecho algo, aunque no sirva para mucho porque el toldo es muy estrecho. Cuando la parada estaba en Bartomeu Roselló, era mejor. El sol pega demasiado fuerte en el puerto».

El alcalde de Sant Joan, Antoni Marí Carraca, explicó, finalmente, que en este municipio la mayoría de las paradas están ubicadas en zonas donde hay sombra gracias a los edificios o a los árboles. Marí admitió que, en el caso de la parada de Sant Miquel, sí se están registrando quejas por la falta de protección. En este caso, la solución pasa por «un cambio de ubicación» que el Ayuntamiento está «estudiando en estos momentos». «Nosotros no tenemos las colas brutales que hay en el puerto de Ibiza», recordó el alcalde, «pero intentamos ubicar las paradas en lugares donde haya sombra bien por los edificios que las rodean bien porque haya árboles. Y esto es mucho mejor que recurrir a un toldo, que es algo más complicado».