Inocencio Arias en una foto de archivo. | Archivo

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«Mi querida España, esta España mía, esta España nuestra…». Así reza la más que conocida canción de Cecilia, y este estribillo ha servido al diplomático, articulista y tertuliano Inocencio Arias como hilo conductor para escribir un libro en el que pretendía dar una visión de cómo sería la España y el mundo post covid, «pero luego ha derivado a la España post pandemia y a los problemas que tiene independientemente de la covid».

Unos problemas que, tal y como explicará mañana viernes durante la presentación de su libro en el Centro Cultural de Jesús en el marco de la presentación en Ibiza de Sociedad Civil Balear, pasan por las cifras del paro, por la presión nacionalista y por la propia figura del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. «El nivel del paro sigue siendo uno de los más altos de Europa antes, después y durante Pedro Sánchez», explicó Arias, que hizo hincapié en que otro de los problemas del país «es el propio Pedro Sánchez, que es uno de los reyes de la mentira en Europa, junto con Vladimir Putin y Boris Johnson». El tercer problema, según el diplomático, «es el separatismo catalán, que aunque la gente piense que ahora no está en su momento álgido, sigue estando ahí y es grave ya que, dado que controla la educación y los medios de información más importantes, el problema es difícil que se achique. Con probabilidad se ahondará», vaticinó.

Y si el nacionalismo catalán se ha convertido en un problema para el conjunto de la nación, también lo es para el archipiélago balear. «No sé si ha arraigado demasiado el nacionalismo catalán en Baleares, pero de que ha avanzado no hay la menor duda. Hay que pensar que en las islas y en Valencia se están tomando medidas relativas a la lengua castellana que en otros países serían totalmente inconstitucionales. Y en el nuestro también lo son, sólo que aquí las autoridades no obedecen y el Gobierno de Pedro Sánchez mira para otra parte», subrayó Inocencio Arias.

Además del idioma, «que es algo clave», también se nota la influencia del separatismo en otros aspectos. «Pensemos en los toros, que son una parte integrante de la cultura española. Ha sido un espectáculo ensalzado y vitoreado por gente que no es precisamente de derechas, como Picasso o García Lorca, y sin embargo hay en las Baleares unas maniobras de las autoridades para borrarlos del mapa».

Constitucionalismo

Por todo esto, el muchos años embajador de España en la ONU insistió en la necesidad de que existan asociaciones como Sociedad Civil Balear «tanto en las islas como en cualquier otro sitio. Unas asociaciones constitucionalistas necesarias para frenar la fiebre nacionalista, montada a veces en base a mentiras, a patrañas y a exageraciones, así como para defender la Constitución o para defender que no se declaren dos estados de alarma sin permiso del Tribunal Constitucional».

Otro ejemplo de por qué son necesarias las asociaciones constitucionalistas estaría en el previsible indulto al ex presidente de la Junta de Andalucía, José Antonio Griñán. «¿Se puede indultar a una persona que, aunque no se haya llevado ni un centavo, ha sido tan negligente en la observación de sus deberes o tan cómplice de los que hacían chapucerías, aunque no fueran dirigidas a su bolsillo? Es una bofetada al estado de derecho y algo que crea un precedente nefasto», recalcó, ya que podría animar a otros cargos públicos a hacer lo mismo para beneficiar a amistades «y es un ejemplo funesto para la democracia y para la ética española».

En cuanto al futuro de nuestro país, Arias apuntó que en el aspecto económico, pese a que se ha prosperado, «si uno mira los balances en relación a otros países, estamos a la cola». En presencia internacional «no estamos precisamente en el mejor momento. Lo de la cumbre de la OTAN tiene algo de espejismo. España se lució organizándola pero ¿sacó tajada de esta cumbre? Ninguna.

En otros aspectos internacionales, como la «dolorosamente de moda guerra de Ucrania, todos los dirigentes occidentales y todos los amantes de la paz han llegado a la conclusión de que, por muy valientes que sean los ucranianos, que lo son, por mucho orgullo nacional que tenga, que lo tienen, sin la ayuda occidental, de Estados Unidos principalmente, no podrían afrontarla. Si miramos las estadísticas, en la lista de los 25 países occidentales que ayudan a Ucrania el primero está Estados Unidos, el segundo Polonia y el tercero Gran Bretaña. España está el último», algo que calificó como «un bochorno».