Imagen de la escuela no autorizada por la Conselleria balear de Educación

El Ayuntamiento de Santa Eulària ha confirmado este jueves que mantiene abiertos dos expedientes relacionados con la escuela Universal Mandala, donde se habrían ejecutado unas obras de ampliación sin licencia.

Según reconocieron desde el Consistorio a Periódico de Ibiza y Formentera, en su día se abrieron estos procedimientos con una orden de paralización de las obras mientras no se resolviera sobre su legalidad. También, se decretó la paralización de la actividad por llevarse a cabo sin el título habilitante.

La Conselleria balear de Educación manifestó este pasado miércoles que este espacio no puede considerarse un centro educativo puesto que no está autorizado ni reconocido como tal por la propia Conselleria. A pesar de no ser un colegio autorizado, los niños matriculados en Universal Mandala estarían ahora acudiendo a clase en un conocido espacio situado en el municipio de Sant Antoni, tal como se anuncia en sus redes sociales. El centro también asegura estar abierto en Santa Eulària, así como en la ciudad de Madrid.

Lo cierto es que viendo la información que incluye su página web, cualquier usuario puede hacerse una idea del tipo de educación que se imparte en esta ‘pseudo’ escuela. De hecho, se presentan como un centro educativo en el que el conocimiento del mundo interior a través de pensamientos o emociones es tan importante como el conocimiento del mundo exterior. También explican que se mueven «hacia el despertar de nuestro potencial ilimitado para convertirnos en diseñadores activos de nuestra propia vida, diseñadores de un mundo más sabio y más compasivo, en definitiva, un mundo más feliz».

8.000 euros

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Escuchando el testimonio de madres como Patricia, la realidad no es tan bonita como la pinta este colegio. Ella reclama desde hace tiempo la devolución de 8.000 euros que abonó a modo de inscripción.

Según relató a este medio, se animó en verano a inscribir en esta escuela a su hijo de 5 años. En principio, Universal Mandala se ubicaba en el municipio de Sant Joan, aunque después fue trasladada a la localidad de Sant Carlos. La sorpresa llegó en septiembre, cuando después de las vacaciones, esta familia recibió un correo electrónico en el que, desde el centro, le contaban los «problemas» que habían surgido en el edificio del colegio donde se ejecutaban unas obras.

El 17 de septiembre, durante una reunión con responsables de esta escuela, los padres descubrieron que el colegio no contaba con la preceptiva licencia para impartir clases y, según Patricia, tampoco para ejecutar determinadas obras.

Muchos padres rechazaron entonces la posibilidad de matricular allí a sus pequeños, por lo que las familias tuvieron que buscar urgentemente nuevos colegios para sus hijos. Según Patricia, de casi 90 niños que iban a estudiar en el centro, finalmente se quedaron menos de 40.

Ella destacó que a otras personas sí les habrían devuelto ya la inscripción: «Debieron llegar a recaudar 600.000 euros. Cómo puede ser que no tengan ahora dinero», declaró también.