Imagen de archivo de viviendas en venta en Ibiza

Si el Govern de Marga Prohens aceptara aplicar en Baleares las medidas que contempla la Ley de Vivienda estatal, los precios de los alquileres en Ibiza sufrirían una distorsión a la baja más que notable. Dejando al margen la opinión de los expertos según la cual estas intervenciones reducen la oferta, una de las herramientas que contempla la ley y que más expectativas ha generado ha sido el llamado «índice de alquiler de vivienda», definido por el Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana como un sistema que ofrece «un rango de valores de precios de alquiler de viviendas como referencia, a título orientativo, para la fijación de la renta en los nuevos contratos de arrendamiento de vivienda».

Este índice se aplicará en aquellas comunidades que apliquen la Ley de Vivienda, la cual permite declarar determinadas zonas como tensionadas. «El rango más alto», se explica en la web del ministerio, «marcará el límite del precio de la renta en los nuevos contratos de alquiler de vivienda de grandes tenedores, así como en todos los nuevos contratos de alquiler de viviendas situadas en dichas zonas tensionadas que no hayan estado arrendadas en los últimos cinco años».

En el caso de Ibiza, no hay sorpresas a la hora de contrastar los precios de alquiler que, según el ministerio, deberían pagarse en esta isla con los que realmente se piden o se están pagando. Según el índice y la ley, toda la isla es considerada como zona tensionada. Así que, si se dieran las condiciones, la caída de las rentas sería más que llamativa. Y es que, por ejemplo, un piso ubicado en el Edificio Australia, en el Passeig Joan Carles I de Vila, pasaría de los 6.000 euros mensuales que piden sus propietarios hoy en Idealista a un rango de entre 1.582,21 euros y 2.307,86 euros. En el Edificio Las Boas, ubicado en la misma calle, un piso de 84 metros cuadrados y dos habitaciones podría arrendarse por entre 996,92 euros y 1.419 euros. Nada que ver con los 3.624 euros mensuales que piden sus propietarios a través del conocido portal inmobiliario.

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En zonas como la Marina y sa Penya, el desfase es aún mayor. Por ejemplo, por un piso ubicado en la calle Bisbe Azara, de 52 metros cuadrados y una habitación, la propiedad pide un alquiler que oscila entre los 1.944 euros (de enero a abril) y los 4.995 (julio y agosto). Por ese mismo piso, según el índice estatal, solo podrían solicitarse entre 577,85 y 876,88 euros al mes. Los inquilinos de una casita en la calle de sa Pedrera, de 75 metros cuadrados y dos habitaciones, tendrían que abonar una renta de entre 696 euros y 1.027 euros. Sin embargo, sus propietarios la anuncian en portales inmobiliarios por 1.750 euros mensuales. En la calle Mare de Deu, por un local comercial que se oferta como vivienda, con 60 metros cuadrados y diáfano, la propiedad pide una renta de 2.000 euros al mes mientras que, según el índice, esta debería oscilar entre los 617,90 y los 925,39 euros.

La burbuja de precios se da en toda la capital de la isla. Así, en la avenida Ignasi Wallis, la propiedad pide por un piso de 80 metros cuadrados y tres habitaciones un alquiler de 2.400 euros. El índice del ministerio fija que este piso solo podría alquilarse por una cantidad mínima de 686,75 euros y un máximo de 1.027,84 euros. Un piso de una habitación y 70 metros cuadrados en la calle Quartó de ses Salines, en ses Figueretes, debería alquilarse por un mínimo de 526,25 euros y un máximo de 720,30 euros. Sus propietarios pretenden alquilarlo por 2.500 euros.


Otros municipios

Fuera de Vila la situación no es diferente. En todos los municipios se registran desfases similares. Así, por un piso de 55 metros y una habitación en la calle Xarraca de Sant Joan se piden 1.800 euros mensuales. Si se aplicara el índice, el alquiler de esta propiedad oscilaría entre los 562,47 y los 828,31 euros. En la calle Velázquez de Sant Antoni, la propiedad alquila un piso de 78 metros cuadrados y dos habitaciones por 2.200 euros mensuales. Con el índice en la mano, esta renta no debería superar los 926,25 euros (mínimo, 637,73 euros).

En la calle Llinquer de Jesús, se oferta un piso de 75 metros cuadrados y dos habitaciones por 2.500 euros al mes. El índice, que tiene en cuenta factores como la antigüedad del edificio y los servicios complementarios, fija en este caso una horquilla de precios de entre 780 y 1.075 euros al mes. En Sant Josep, en cala Vedella, un piso de 43 metros cuadrados y una habitación debería ser alquilado por un máximo de 911 euros y un mínimo de 566 euros. Sin embargo, se anuncia por 1.500 euros en portales inmobiliarios. En cala Lena, finalmente, un piso de 90 metros cuadrados y dos habitaciones se alquila por 2.000 euros al mes mientras que el ministerio considera que la renta en este caso debería oscilar entre los 853 y los 1.180 euros.