Una calle de La Marina vacía. | Alejandro Mellon

Pese a ser una de las zonas más transitadas de la isla, más si cabe con la llegada de multitud de cruceros, los comerciantes del barrio de la Marina coinciden en que las expectativas no se están cumpliendo en lo que llevamos de temporada.

Es pleno julio, la temporada estival se encuentra en su momento álgido y es el momento clave para que muchos de los negocios turísticos de la isla registren su mayor volumen en cuanto a facturación se refiere. Sin embargo, en la zona del puerto de Ibiza y la Marina no se están alcanzando los objetivos que, a principios de cada año, se fijan. Y en ello coinciden la mayor parte de los comerciantes de la zona, que viven con relativa preocupación y cierta zozobra este receso en su actividad comercial.

Es el caso de, por ejemplo, Ana Álvarez, la propietaria de la tienda de ropa Alma Ibiza. Su conocimiento de la zona le avala para hablar con propiedad: lleva seis años con el negocio y doce trabajando en el puerto. Según ella, no se hacen las mismas ventas que antes. Y es que los turistas se lo piensan mucho a la hora de gastar. Ella afirma tener «la suerte de contar con una clientela fija que me salva», porque con el turista no es suficiente. «Los proveedores no tienen casi que reponer producto en muchas tiendas de la zona», afirma la joven.

En cuanto a las causas que han provocado este freno comercial, afirma que son varias. En primer lugar, ella nota un cambio en el perfil del turista, vinculado con el auge de los cruceros. En segundo lugar, no ve tanto tránsito en la isla y que pese a estar en pleno mes de julio, «parece final de temporada». Para terminar, recrimina las dificultades de acceso actuales que hay a la zona del puerto y la Marina, lo cual afecta de manera negativa a los comercios de la zona, a su entender.

En un sentido muy similar se expresa Fabrizio Beneventani. Esta es su primera temporada al frente de un comercio en primera línea del puerto, el Rosty’s Ibiza. Cuando planificaron su apertura, este mismo marzo, fijaron unos objetivos que, a día de hoy, no se están cumpliendo. Su experiencia en el negocio es limitada pero, por lo que habla con sus colegas de profesión, dice que «no es normal un volumen de facturación tan bajo como ha sido el de este junio».

A la hora de analizar las razones    de esta situación, no lo limita a una causa concreta, sino a la suma de diversos factores. Por un lado, los elevados precios expulsan a cierto tipo de perfil de cliente. Además, el tiempo no ha acompañado, con muchos días de lluvia y una Pascua que llegó «demasiado pronto».

Quejas

Otra queja que se repite de manera frecuente es la de la falta de estabilidad que hay a lo largo de los días. En este sentido se expresa Felisa Pascual, empleada de Sativa Ibiza, que afirma que hay días muy activos mientras hay otros «que son horribles». Ella, por su parte, no ve un cambio en el perfil de gente que frecuenta la zona, un turismo más familiar que el perfil joven que regenta otras zonas de la isla.

Respecto a la oscilación que se produce de un día a otro también se manifiesta Luisa, empleada de la tienda La calle del Mar. Para ella, las ventas son poco lineales y se nota que se vende mucho más los días que se producen la llegada de los cruceros al puerto de Ibiza, ya que estos «siempre terminan comprando algo». Sin embargo, no considera que esta situación atípica en lo comercial    sea algo nuevo, sino que es lo que ya se vivió la temporada pasada, muy similar a esta en su opinión.

También hay quien hace hincapié en la falta de atractivos de la zona, especialmente de cara al ocio nocturno. Es el caso de Gina Hortelano, una empleada de Rubio, una tienda de souvenirs de la zona. Bajo su perspectiva, la Marina ha cambiado mucho, lo que provoca una temporada que califica como «extraña» en la que se está facturando menos que el año pasado. Esto es, para ella, debido al tipo de gente que viene, que se pone a regatear «como si estuviera en el mercadillo». Sin embargo, quiere destacar el impacto positivo que tiene para el comercio la llegada de cruceros. Sin ellos «moriríamos de asco», afirma.   

Bajos ingresos

Que los ingresos son más bajos que los del año pasado también es algo que ha notado Alejandra Tur, una trabajadora de Sa Font, una tienda de ropa. Para ella, la temporada «es baja comparada con otros años». Y no por falta de gente, asegura, ya que la isla está a reventar, bajo su opinión. Más bien se debe a que ha cambiado el tipo de turismo que viene, con su consecuente cambio de perfil. Pero esto no es nuevo para ella, sino que, desde la época del Covid «se ha notado el cambio».

Pese a todos estos testimonios, cabe decir que no son todos los comercios los que han notado este receso comercial. Es el caso de, por ejemplo, Francisco José, el propietario de Casa Afro, una joyería que lleva en la Marina desde 1964. Él sí que ha notado que hay menos gente, pero esto no ha afectado a sus ventas, que están siendo las mismas que el año pasado. Por el momento, los ingresos entre mayo, junio y esta primera semana de julio se han movido en cifras muy similares a las de la temporada pasada. Y es que su comercio, afirma, no se ve afectado por los cruceros, que «vienen solo de paseo», según él.

La excepción

También los hay que están registrando sus mejores cifras en la presente temporada. Es el caso de Elisabetta Marangon, la propietaria de la boutique OM Ibiza. Pese a que junio «fue un poco lento», este mayo ha sido mejor que el año pasado con un 20 % más de volumen de ventas. Incluso, asegura, esta primera semana de julio ha sido «la mejor semana» en la historia de su tienda. Esto se debe, según ella, a que pese a que hay menos gente, los turistas que van a su boutique «gastan más».