EFE/P.M.
Dos policías nacionales, un bombero y una mujer de 80 años fallecieron ayer en Valencia tras ser tiroteados por Ramón Tatay, un hombre de 62 años que tras provocar una explosión de gas en su vivienda inició un tiroteo en el que recibió una herida mortal por la que falleció, horas después, en un hospital de la ciudad.

El suceso comenzó pasadas las seis de la mañana cuando un vecino alertó al 091 de una explosión producida en la calle Escalante, a la que acudieron varias unidades del Cuerpo Nacional de Policía y del Cuerpo de Bomberos.

Tras hallar muerta en el piso bajo del inmueble a la mujer que vivía en él, Vicenta Dardel, los policías se vieron sorprendidos por los disparos efectuados por Tatay, quien se encontraba parapetado con su escopeta de caza en la buhardilla.

Como consecuencia del tiroteo, el policía Francisco Pascual, de 43 años, el inspector jefe Ignacio José Moreno, de 41, y el bombero Vicente Sirera, de 40, resultaron muertos en el acto, mientras que Tatay, un ex trabajador de la Autoridad Portuaria de Valencia, recibió un disparo en la cara y consiguió ser reducido, tras lo cual fue trasladado al Hospital Clínico de Valencia, donde falleció.

Tatay, cuya mujer y sus cinco hijos residen actualmente en Francia, vivía solo en su domicilio, al igual que su vecina de la planta baja, a quien disparó mortalmente tras la explosión de gas. Según los primeros testimonios de amigos y vecinos y de su propio hermano, el homicida tenía fama en el barrio de ser una persona normal, que no provocaba problemas aunque se sentía perseguido «por la Policía, la Justicia y la Telefónica», ya que aseguraba que tenía el teléfono de su vivienda «pinchado».