El accidente que costó la vida a la joven valenciana tuvo lugar en este lugar que lleva a Portinatx.

Beatriz Yuste, una joven valenciana de 23 años, perdió la vida el 1 de agosto de 2005 cuando la moto en la que iba con su novio impactó en Portinatx contra un turismo cuyo conductor fue acusado de haberse saltado un stop. La víctima iba de acompañante en una moto de 125 cc que conducía su novio, quien, a su vez, resultó herido muy grave. Tras ellos, en otra moto, iba la hermana de la fallecida con su recién estrenado marido. Los cuatro habían llegado horas antes del accidente después de que el día anterior hubiera tenido lugar la boda y comenzara la luna de miel de los novios en Eivissa, antes de que marcharan a Nueva York.

El viaje a la ciudad norteamericana nunca tuvo lugar y dos familias, incluida la del conductor sospechoso de provocar el siniestro, quedaron destrozadas.

El fiscal y la acusación particular pidieron ayer cuatro años de prisión para el acusado, conductor de un Mercedes Benz, que tuvo que sentarse en el banquillo del Juzgado de lo Penal número 2 de Eivissa como supuesto autor de un delito de homicidio imprudente. El informe de la Guardia Civil de Tráfico apuntó a que el siniestro se produjo después de que el conductor del coche implicado en la colisión se saltara la señalización de stop tras haber circunvalado una rotonda cercana en la comarcal 733 (carretera de Sant Joan) en el kilómetro 20. Según los testigos, las motos circulaban en un tramo recto separadas por unos 100 metros y a una velocidad próxima a los 50 km/h. «Veníamos de una fiesta de tambores, No conocíamos la zona, así que íbamos despacio para llegar al hotel», dijo el cuñado de la víctima.

El mismo agente que elaboró el atestado señaló ayer que dicho lugar si no figuraba como punto negro, al menos sí era conocido por ser un cruce «delicado».

«Nunca me salté ese stop. Recuerdo que estaba muy oscuro, era medianoche. Hice la parada, miré a la izquierda, a la derecha y, de nuevo, otra vez a la izquierda. Al avanzar noté un haz de luz, un golpe y que algo nos pasaba por encima», explicó el acusado, persona que en varias ocasiones irrumpió en lloros cuando explicaba a la juez Martina Rodríguez lo sucedido. «Desde entonces no me monto solo en un coche», añadió.

Destrozados

No fue el único que explotó en lloros. Casi todos los implicados hicieron lo mismo cuando les tocó declarar. La mujer del acusado, persona que iba con su marido, señaló que desde entonces es víctima de ataques de ansiedad.

El joven que pilotaba la moto donde iba la hermana de la víctima no pudo contener sus sollozos al explicar que su matrimonio empezó desastrosamente y que, incluso, se produjo su ruptura durante un mes hasta que su mujer decidió acudir a un psicólogo. La joven, a Su vez, relató que nadie de su familia levanta cabeza desde hace cinco años. El novio de la fallecida no pudo ser localizado para el juicio. «En su casa nunca se volvieron a ver las fotos de la boda», apostilló un amigo íntimo de la familia.