En la II República, «Dalt Vila baja a la Marina»

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La II República a Eivissa i Formentera es el título del libro que recientemente han publicado Neus Escandell i Tur y Antonio Viñarás i Domingo. Se trata de la unión de las tesis de ambos historiadores, aunque realizadas en diferentes momentos. En el caso de Escandell, aporta su tesis de licenciatura de carrera y en el caso de Antonio, la de su doctorado.

En cualquier caso, los dos comparten un interés por el periodo que comprende desde 1931 hasta 1936 en Eivissa y Formentera. A Neus le llamó la atención porque «hay una parte de la historia que es la cotidianidad que puede ser tan interesante o más que los grandes acontecimientos. En ese sentido, la II República es un periodo escasamente estudiado en el caso de Eivissa y Formentera. Es imprescindible para entender la etapa contemporánea y nuestro pasado inmediato, conocer la II República». Y se refiere la historiadora a que hay «trayectorias, políticas, o escuelas como la Graduada, la de Artes y Oficios, muchos edificios o muchos hoteles» que arrancaron en la II República. A Antonio Viñarás siempre le pareció un periodo interesantísimo, desde que lo conoció en 8º de EGB. Le llamó mucho la atención y, coincidiendo con su estancia en las islas y su deseo de realizar un doctorado en historia, decidió aunar las dos causas.

Según explican los autores, «la Segunda República en las islas dio lugar a la desaparición del control político de los partidos monárquicos liderados por los propietarios rurales de Dalt Vila. En este sentido, el nuevo régimen catapultó una formación política arraigada en la Marina» y es por esto que Neus Escandell afirma que en la Segunda República, «Dalt Vila baja a la Marina».

Para Antonio Viñarás, lo que más le ha llamado la atención a lo largo de la investigación que realizó para su tesis y que ha dado pie a este libro ha sido la cuestión del caciquismo. «Me sorprende cómo hay un nuevo caciquismo que se fragua en la República que es el de la derecha de los Matutes y que aglutina al sector de los almacenistas y comerciantes de la Marina». A Viñarás le sorprendió «cómo este sector se hizo con las redes caciquilies que tenían los señores del Dalt Vila y cómo utilizaron el engranaje y se convirtieron en la nueva formación prevalente a nivel político. Fueron el baluarte de Joan March, la derecha posibilista que se adapta a todas las circunstancias». Viñarás habla también de «ese caciquismo consentido de la payesía que considera que lo que es bueno para los grandes propietarios también lo es para ellos».

A Neus Escandell, lo que realmente le ha apasionado de este trabajo ha sido «relacionar a la Iglesia con los políticos, a los políticos con las empresas, etc. para después atar todos los cabos». La historiadora considera que, por ejemplo, «no es casualidad que en la fundación de una institución tan emblemática como Fomento del Turismo hubiera políticos implicados».

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