Pablo Motos y Jorge Salvador en el programa número 2.500.

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El pasado jueves 30 de junio ningún invitado fue divertirse a El Hormiguero. No por falta de pretendientes, sino porque el querido talk show familiar, emitido por primera vez el 24 de septiembre de 2006 en Cuatro, celebró un programa especial por haber alcanzado las 2.500 emisiones, en el que se rindió homenaje a los verdaderos protagonistas, el equipo responsable de su éxito. Los trabajadores de El Hormiguero se sentaron en la mesa central para contar algunas anécdotas y, entre otras cosas, el público pudo verle la cara por primera vez a la traductora del programa, Patricia Olanga.

Además, el director de El Hormiguero, Jorge Salvador, y su presentador, Pablo Motos, tuvieron que enfrentarse a las pícaras preguntas de las hormigas Trancas y Barrancas, que no se dejaron ninguna cuestión en el tintero. Una de las preguntas que más interés suscito es si alguno de ellos se había planteado abandonar el programa en una ocasión. Motos alzó rápidamente el brazo y explicó que sí, que había llegado a tantear la idea de cambiar de proyecto. «Durante la temporada 8 creo que fue», reconocía el presentador. «Teníamos en la cabeza que los programas duraban ocho años. De hecho, es lo que duró Crónicas Marcianas, y daba la sensación de que ese era el año final», explicaba Salvador, que le pidió llegar, al menos, a la década.

No solo llegaron a los diez años de programa, sino que se han emitido otras ocho temporadas tras la pequeña crisis profesional de Pablo Motos. «Yo ya estaba con que quería cerrar, pero me llevaron al pantano de San Juan a hacer wake surf y me empecé a divertir otra vez. Me di cuenta de que el idiota era yo, si estoy bien, si todo va bien, ¿por qué no seguir?», concluyó el presentador que este año tiene un 15,6% de cuota de pantalla media y alcanza 2,4 millones de espectadores.