Una imagen de un partido entre el PDV y La Salle Palma, en el pabellón de Puig d’en Valls.

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Seis meses de sanción. Eso es lo que le ha caído al árbitro Sergio Roig por su actuación durante el partido entre el Club Bàsquet Puig d’en Valls y el Sant Josep Obrer, de la Liga Escribano femenina de baloncesto (liga balear). El Comité de Competición de la Federació de Bàsquet de les Illes Balears (FBIB) considera que ha incurrido en una infracción muy grave del apartado K del artículo 27 del Reglamento de Competición y Disciplina Deportiva de la FBIB, que apunta a «la suspensión de un encuentro, a decisión del equipo arbitral, sin que concurran las circunstancias previstas por la reglamentación». El castigo pudo ser incluso mayor, pero unos atenuantes lo reducen.

Además, el encuentro se tendrá que reanudar al dar por hecho que se suspendió sin motivo. Se deberá jugar en Semana Santa dado que este fin de semana se celebra la última jornada y dentro de dos arranca le playoff. El comité arbitral deberá correr con los gastos del Sant Josep Obrer para su desplazamiento a Ibiza desde tierras mallorquinas.

Hasta el lunes cabe la opción de recurrir, si bien no parece fácil que el Comité de Competición cambie su castigo habida cuenta de que ya solicitó en su momento todo tipo de informes y pruebas para tomar cartas en el asunto. En caso de ratificarse la sanción, se trataría de uno de los mayores castigos a un árbitro en Baleares.

La sanción comenzaría a correr de manera inmediata. Teniendo en cuenta que las competiciones afrontan su fase final, Sergio Roig no estará en realidad mucho tiempo apartado de las pistas, que se reanudarán en torno al mes de octubre.

El desencadenante

Los hechos se remontan a la jornada vigesimotercera, disputada el 20 de marzo, cuando el citado árbitro suspendió el duelo entre el PDV y el Sant Josep Obrer, en el polideportivo de Puig d’en Valls, ante la sorpresa de ambos equipos. Se llevaba poco más de un minuto disputado del tercer cuarto y el marcador era de 21-39 a favor de las colegiales.

El informe arbitral posterior al partido fue recurrido por el club ibicenco, que disponía de una serie de vídeos que ponían en evidencia lo reflejado en el escrito.

Tras ser expulsado el técnico Juan Mayans por unas supuestas afirmaciones en el banquillo, este abandonó la instalación y permaneció en el exterior de la puerta de acceso al pabellón de Puig d’en Valls, desde donde presenciaba el resto del partido.

En el informe, el árbitro Sergio Roig apuntaba lo siguiente sobre este hecho: «Acudo hasta la puerta para cerrarla, teniendo que pedirle hasta en tres ocasiones que, por favor, se retirara. En mi trayecto hacia la puerta, una señora del público se acerca a mí, grabándome y gritándome por la espalda a muy corta distancia. Cuando consigo cerrar la puerta y me dirijo a la pista para seguir con el encuentro, la señora que he nombrado anteriormente decide abrir la puerta gritando: ‘Aquí hace mucho calor’. Dejó así la pista a la vista del entrenador local».

En las imágenes se veía que la señora a la que hace referencia camina sobre la zona delimitada como grada hasta la puerta para grabar lo acontecido, pero no a «muy corta distancia». Además, no se escuchaba ningún grito por su parte. En ningún momento se vislumbraba tampoco ninguna agresividad ni peligro.

Los jueces del partido, según su informe, ofrecieron «las opciones de seguir el encuentro a puerta cerrada o retirando al entrenador local de la puerta principal». Lo cierto es que el partido siguió su curso con Juan Mayans en el exterior, pero en un momento dado, poco después de un golpe fortuito entre dos jugadoras, los árbitros optaron por suspender el duelo.

El documento indica también que la decisión de la suspensión se debía a que «no se puede garantizar la seguridad del equipo arbitral, teniendo en cuenta la nula cooperación del equipo local y que la grada está a pie de pista, a menos de tres menos de la banda». En las imágenes no se apreciaba ninguna situación de peligro. De hecho, así lo confirmaron el entrenador y una jugadora del cuadro mallorquín a Periódico de Ibiza y Formentera en su edición del 24 de marzo.