palma rp pepm sanso foto morey | Jaume Morey

La nueva etapa que vivirá la Federació de Futbol de les Illes Balears (FFIB) tras la dimisión de Miquel Bestard tendrá como prioridades los clubes, la profesionalización de su estructura, la potenciación de la marca de la territorial y del balompié del archipiélago y la atención a las necesidades de todas las Islas. Así lo expresó ayer su presidente, Pep Sansó, que destacó su intención de dar continuidad a la línea de trabajo de su predecesor en los próximos dos años antes de la convocatoria de elecciones.

Sansó subrayó la «ilusión» con la que encara el nuevo reto de dirigir el fútbol balear y «devolver todo lo que me ha dado». El dirigente elogió la figura de Miquel Bestard, del que dijo que ha enseñado «un estilo de ser presidente con un talante de cercanía y de ayudar a todo el mundo que los anteriores no tenían y que ahora es imprescindible» y que ha destacado que les permite recoger «una gran herencia» con las cuentas saneadas y sin conflictos en el sector. «Aunque ahora me guste más la gestión deportiva me considero entrenador y siempre me ha gustado competir, pero por primera vez no puedo hacerlo porque la guerra con Miquel (Bestard) la tengo perdida. No mejoraré a Miquel y lo que quiero es seguir su estela», reflexionó al mismo tiempo que subrayó que esquiva hablar de cambio o ruptura porque la idea es «evolucionar, intentar mejorar y perfeccionar».

Trabajo

Uno de los pilares sobre los que Pep Sansó quiere sustentar su proyecto al frente de la federación es que «hay cuatro islas muy importantes para nosotros que siempre tienen que estar presentes y no sólo la realidad de Mallorca». En cualquier caso, en el punto en el que más incidió es en el objetivo de poner en el centro de todo a los clubes. «Son los que vertebran este deporte que supone 750 partidos cada semana, 30.000 licencias y una movilización cercana a las 200.000 personas cada fin de semana. Tienen que ser la prioridad porque son los que organizan y vertebran el fútbol y vamos a hacer cosas con ellos y por ellos. Vamos a replantear con ellos el modelo de competición, estar a su lado para lo que nos pidan y darles facilidades», detalló anunciando además la creación de una bolsa de entrenadores y de una oficina de atención a los clubes que permita guiarles en diversos aspectos como por ejemplo a la hora de pedir una subvención o aclarar diferentes escenarios de ámbito normativo como los procesos electorales.

Pep Sansó, que ha dejado sus cargos ejecutivos en la RFEF, afirmó que se encuentra en un período de «escuchar a todos los estamentos» y    remarcó la intención de «poner en valor la marca FFIB en el mejor momento de la historia del fútbol balear».

Uno de los caballos de batalla para la territorial será la violencia. «Es de lo que más preocupa en cualquier federación», ha comentado Sansó, que ha recalcado la importancia de la prevención ante una lacra «propia de la sociedad que siempre estará ahí». «No tenemos que ser reactivos, tenemos que ser proactivos. A veces da la sensación de que se siempre se ataca a los clubes y aquí tenemos que ir todos juntos para un trabajo preventivo», ha dicho. Ha anunciado un taller con el colectivo arbitral y ha defendido que existe «protocolo de actuación claro y en el que nos toca profundizar en este taller para sacar las medidas que después se pueden aprobar en la comisión delegada si es necesario», ha concluido.

El presidente de la FFIB también dejó patente su intención de apostar por el fútbol femenino, del que destacó el gran crecimiento y el nivel demostrado a lo largo de los últimos años. Apreció que uno de los principales retos en este aspecto será potenciar que las niñas más pequeñas se adentren en este deporte para elevar la cantidad de licencias y posteriormente poder detectar la calidad.