Los profesores interinos desplazados a otras Islas denuncian graves problemas para encontrar vivienda. | Toni P.

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La asociación de profesores Plis ha hecho este martes un llamamiento a los padres para que reclamen «como mínimo el 25 % de la enseñanza en castellano» y se ha ofrecido a «guiarles» en la solicitud administrativa y la interposición de un recurso contencioso-administrativo al respecto, según recoge Efe.

La entidad ha informado en un comunicado de que, con la ayuda de los servicios jurídicos de Societat Civil Balear, ha interpuesto recientemente un contencioso-administrativo contra el Govern por «omisión del deber de dictar normas que obliguen a los centros a adaptar sus proyectos lingüísticos a la ley y ordenamiento jurídico, que establecen que al menos el 25% del horario lectivo y en al menos una materia o asignatura troncal o análoga, además de Lengua Castellana y Literatura, sea impartida en castellano». Según Plis, es «muy conveniente» que además de este recurso «haya padres que se sumen a esta reclamación».

La asociación cita el precedente de la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, que obliga a la Generalitat a introducir el 25 % en los planes de enseñanza y asegura sobre el contencioso que «el resultado no puede ser otro que la condena de la administración balear». La entidad defiende el bilingüismo como «un bien por sí mismo» y advierte de que renunciar a aprender el castellano como lengua de cultura «es un perjuicio para todos los alumnos», al «impedirles casi irreversiblemente el dominio efectivo de una lengua que formativa, social y profesionalmente les puede abrir muchas puertas en el futuro».

Añaden que el castellano «debe aprenderse como lengua de cultura en la escuela y no como una mera lengua que se aprende en la calle, con las limitaciones que en todos los órdenes esto significa». Animan a los padres a «no dejarse aturdir por los mensajes paternalistas de parte de directores y maestros en el sentido de que si cursan una cuarta parte de las horas lectivas en español se les va a hacer el vacío entre sus compañeros o van a quedar estigmatizados como 'bichos raros'». «Son amenazas sin fundamento porque los niños cambian de lengua con naturalidad y nunca han hecho de la lengua un problema», advierten.