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El Sindicato de Enfermería de Balears denuncia el progresivo deterioro de la sanidad penitenciaria y demanda su traspaso al IB-Salut. Los profesionales, explican, se enfrentan diariamente a graves problemas que repercuten en sus condiciones laborales y en la calidad asistencial. «Creemos que estamos un poco abandonados, sobre todo en recursos materiales y humanos», asegura David Guerrero, enfermero de la prisión de Mallorca.

Entre las principales problemáticas destacan la falta de personal, que hace que de un equipo que debería contar con 13 enfermeras ahora mismo sea de ocho, aunque ha habido momentos puntuales donde han sido solo tres.

A ello se suma que son profesionales sanitarios que trabajan en un entorno laboral con unas condiciones muy especiales que incluyen la peligrosidad y la penosidad, ya que atienden a pacientes con problemas derivados del consumo de drogas, de salud mental y pacientes con enfermedades infecciosas. Aunque no cobran ningún plus, al contrario que otros funcionarios de prisiones. Además, tampoco tienen acceso a la carrera profesional.

Esta situación podría cambiar si finalmente se trasfiriesen las competencias al servicio de salud balear, como dicta la ley 16/2003 de Cohesión y Calidad del SNS.