Marga Prohens, en el congreso del PP celebrado en Sevilla.

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El PP balear sale del XX Congreso Nacional del partido con la convicción de que tiene posibilidades de conquistar el Consolat de la Mar en las elecciones del año que viene. La elección de Alberto Núñez Feijóo como nuevo presidente de la formación ha insuflado ánimos entre los populares de las islas. Aseguran que su nombramiento y el viraje estratégico que ha dado la formación suponen una ruptura y una superación del marco que se había instalado en la política nacional centrada en los eventuales pactos con Vox.

Los populares de las islas ven a Feijóo como ganador y creen que esta elección será el impulso decisivo para que el PP balear vuelva a ocupar el Govern tras las elecciones de mayo de 2023. La estrategia de los líderes del partido es no especular con la posibilidad de un pacto con la formación de Jorge Campos, sino    centrarse en trabajar la calle para gobernar en solitario como lo está haciendo Isabel Díaz Ayuso en Madrid.

«El PP balear sale muy reforzado con la elección de Alberto Núñez Feijóo», señaló la presidenta de la formación en el archipiélago, Marga Prohens, una de las lideresas regionales a las que se valora en Madrid y a la que se ve con posibilidad de recuperar el Govern, según fuentes del PP nacional.

Prohens mostró su satisfacción por la elección del nuevo presidente e insistió en que el PP nacional, pero también el balear, salen con más fuerza de la que llegaron a esta cita congresual. «El Partido Popular de Balears sale muy reforzado con Feijóo, que ha presentado    un proyecto claramente reformista, liberal y que cree en la pluralidad y diversidad que hay dentro del gran país que es España», señaló la líder del PP balear.

«Salimos unidos y con una unión que no viene de arriba, sino que sale de las bases, de los militantes», añadió Prohens. Esa unión a la que se refiere la presidenta del PP pretende ser una de las bazas para conseguir dar el salto al Consolat, tras dos elecciones autonómicas en la que la formación se ha presentado a los comicios profundamente dividida, especialmente tras el mandato de José Ramón Bauzá.

Prohens agradeció el papel que ha realizado estos días en el congreso el presidente saliente, Pablo Casado, y alabó su «paso atrás» al anunciar que deja su escaño en el Congreso y que no ocupará ninguna responsabilidad orgánica en el PP. «Su salida permite abrir una nueva etapa en el partido», señaló.

La presidenta del PP de las islas mostró su satisfacción por la elección de Sandra Fernández y de Rakel Sánchez en los órganos nacionales del partido. Fernández compaginará la secretaría general del PP balear con una vocalía en el Comité Ejecutivo de Feijóo y Sánchez formará parte de la Junta Directiva Nacional. «Feijóo ha hecho un reparto territorial y ha dado a todos los territorios el peso que les corresponde», destacó la presidenta balear del PP.

Aseguró que Sandra Fernández jugará un papel clave en la cúpula nacional del partido y destacó de ella que se trata de una persona    «muy trabajadora, con un gran capacidad de diálogo, con cintura y que, como secretaria general, es responsable de la unidad y tranquilidad del partido en Balears».

La elección de Sánchez como miembro de la Junta Directiva Nacional, a propuesta de Prohens, no es una anécdota sino que se trata de un paso muy calculado. Sánchez forma parte de la agrupación de Calvià, una de las pocas en las que aún no se ha celebrado un congreso para renovar la dirección. La agrupación de Calvià está dividida históricamente desde que Carlos Delgado dejó la dirección y la ascensión de Sánchez a la cúpula nacional es un mensaje claro de Prohens a la militancia de esta localidad.

La sustitución de Pablo Casado por  Alberto Núñez Feijóo como presidente nacional del PP supone un claro cambio en la estrategia que había mantenido hasta la fecha el anterior presidente, muy dura contra Pedro Sánchez, y está por ver si ese nuevo PP nacional se traslada a Balears y supone o no una modulación de la línea política de los populares de las islas. De momento, el PP balear valora el hecho que el nuevo presidente dé autonomía a las presidencias autonómicas del partido para que fijen su posición política.