Entre los síntomas que presenta la COVID-22 se encuentran los vómitos y la diarrea. | Freepik

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Inmersos en la séptima ola de la pandemia, el virus ha evolucionado y ha dejado de llamarse COVID-19 para ser COVID-22. El especialista en Salud Pública y Medicina Preventiva, Joan Carles March, ha explicado que el número elegido no es al azar, sino que corresponde al año. No obstante, ha matizado que él prefiere seguir llamándola COVID-19, ya que se trata de una variación, aunque admite que el nombre de COVID-22 se está popularizando. Pese a que «la evolución de la pandemia apuntaba a que ésta se volvería residual de cara al verano de 2022, las subvariantes de ómicron BA.4 y BA.5 se convertirán en dominantes en toda la Unión Europea, lo que probablemente dará lugar a un aumento de los casos de COVID en las próximas semanas».

¿Qué diferencias hay entre la COVID-19 y la COVID-22?

Ante esta situación es muy importante saber detectar si estamos contagiados de COVID-22. March ha señalado que la evolución del coronavirus ha dado lugar a varias diferencias en la sintomatología. Una de ellas es que ahora los síntomas aparecen antes, exactamente a los cuatro días frente a los siete de ómicron; al tiempo que duran menos. Otra destacada es «se ha doblado la probabilidad de presentar anosmia (pérdida de olfato) y ageusia (pérdida del gusto), junto con una mayor presencia de vómitos o diarreas que con la variante ómicron original», ha precisado. También ha apuntado que otros de los signos más frecuentes que se han detectado son la fatiga o astenia, que afecta a un 75,7 % de los positivos. Los siguientes más comunes son la tos y la fiebre, ambos con un 58,3 %; mientras que el dolor de cabeza se da en un 52,1 % de los contagiados y la secreción nasal en un 50,7 %.

El especialista en Salud Pública y Medicina Preventiva ha apuntado que «hay otros síntomas habituales del coronavirus que también tienen una frecuencia de aparición algo mayor en los casos de BA.4 y BA.5 (nuevas variantes de la COVID) con respecto a la BA.1 como son el dolor muscular, de garganta, la dificultad para respirar, la disnea y los vértigos». No obstante, ha dejado claro que no hay «ningún cambio en la gravedad de los casos infectados con BA.4 o BA.5 en comparación con otros sublinajes de ómicron», por lo que no hay más riesgo de tener que ser hospitalizados.

Reinfección en personas infectadas por ómicron

Otra de las novedades más destacadas que presenta la COVID-22 es su facilidad para reinfectar a las personas que ya han pasado la enfermedad. «Según un artículo publicado en Nature, se apunta a que tanto los vacunados como los infectados por ómicron no cuentan con los anticuerpos necesarios para repeler a los sublinajes BA.4 y BA.5». En este sentido, ha advertido que «las nuevas vacunas que se están desarrollando contra la COVID-19, adaptadas a la variante ómicron BA.1, podrían no lograr una protección de amplio espectro contra las nuevas variantes de ómicron».

Ante todo esto, March ha concluido que «las nuevas variantes parecen ser más transmisibles y más resistentes a las vacunas, por lo que habrá más infecciones tanto en personas vacunadas y que ya han pasado la infección». A su modo de ver, «eso hace necesario ampliar el uso de la mascarilla y ponerse la tercera dosis de la vacuna».