Un viaje a las dos bibliotecas más antiguas de África y a las misteriosas ruinas de Richat

El cineasta catalán afincado en Ibiza Xavi Herrero vuelve a viajar a Mauritania para rodar su documental ‘Kitab’

| Ibiza |

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Una de las imágenes de 'Kitab'.

Una de las imágenes de 'Kitab'.

El cineasta catalán afincado en Ibiza Xavi Herrero ha vuelto a viajar a Mauritania para rodar un nuevo documental. Tras Salka, un viaje por la tierra de nadie, donde reflejaba el viaje que hacen miles de personas en el tren de la compañía SNIM, considerado el más largo y peligroso del mundo, ahora busca contar las historias de las bibliotecas más antiguas del país y posiblemente del mundo árabe y las de la ruinas de Richat, donde muchos creen que pudo estar la Atlántida de Platón.

El resultado es Kitab, un documental de 85 minutos que ya se ha enviado a algunos de los festivales más importantes de España y de Europa. Según explicó este viernes Herrero a Periódico de Ibiza y Formentera, se articula en torno a una frase muy repetida en este país del noroeste de África, considerado uno de los más pobres del mundo al vivir al menos el 20% de su población con menos de 1,25 dólares por día. «Todo gira en torno a que allí se dice que cuando muere un anciano una biblioteca se quema y es que con el documental, entre otras cosas, buscamos hacer una firme defensa de la cultura y del patrimonio propio de un país como este que en demasiadas ocasiones está olvidado».

Dos historias

El barcelonés ha pasado 27 días rodando en Mauritania, donde ha recibido la ayuda de la cooperante Verónica González. Un tiempo en el que ha grabado planos, recopilado testimonios e ideado una original y atractiva historia que fusiona realidad con ficción a través de la figura de dos buscavidas inventados, Baba y Yoshef, que reciben el encargo de conseguir manuscritos de madera que aporten información sobre la existencia de Atlantis entre los restos de Richat.

Así, Herrero ha tenido el privilegio de conocer las bibliotecas de dos ciudades del centro del país, Ouadane y Chinguetti, donde se acumula información de un valor incalculable. «A pesar de que hay libros más antiguos incluso que el Corán, no sabría decir el valor económico de lo que hay allí porque es fundamentalmente sentimental al transmitirse de generación en generación a través de familias que hacen lo que pueden mientras luchan contra el avance del desierto que está muy cerca de consumirles», confirmó el director de Kitab.

Ellos aseguran que sus libros, textos y manuscritos nunca saldrán de allí pero Herrero explicó que esto no será una tarea sencilla. «Hacen lo que buenamente pueden porque las condiciones son muy precarias en un país tan pobre como Mauritania y porque hasta la llegada del coronavirus sobrevivían gracias a las donaciones y la cooperación española y europea».

Mientras, por otro lado, pero también partiendo de la historia de estas bibliotecas, el director catalán viaja hasta las ruinas de Richat. Un lugar a 40 kilómetros de Oudane al que solo se puede acceder en vehículo todoterreno y con la ayuda de guías especializados como Zaida, experta en conducir expediciones canadienses y norteamericanas, Hassan Barakalá, un antiguo expedicionario de Théodore Monod, o el guía de El Adrar, Babá Salama.

A través de ellos y con sus imágenes, Herrero intenta arrojar un poco de luz sobre unas ruinas misteriosas que han conquistado a viajeros de todo el mundo desde hace mucho tiempo. «No seré yo quien diga qué es real y qué no, eso dejo que lo decidan quienes verán el documental, pero yo solo diré que el lugar tiene el mismo tamaño y la misma forma que la Atlántida que describió el filósofo Platón en Diálogos de Timeo y Crítias y que, además, está cerca del Atlántico y de la coordillera del Atlas», aseguró el director con una sonrisa.

Una música muy especial

Por último, otro de los grandes valores añadidos de Kitab es su banda sonora original.
Ha sido grabada en directo en Mauritania con la participación de algunos de los mejores músicos de la región del Adrar, en el centro del país, combinando modernidad con tradición. Así, el espectador descubrirá al músico Mamadou Moatalla, «capaz de tocar con igual pericia la guitarra eléctrica y la tradicional de Mauritania, a la joven Zahou que transmite la música tradicional junto a un grupo de mujeres y a otros dos cantantes, Swagg Wodan, con los que se han grabado dos vídeos mostrando la parte más moderna de la música mauritana.

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