La importancia de saber escuchar

| Palma |

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Hace solo dos días Carlos Durán de Última Hora Radio en el espacio “el Coaching llegó a la radio”, me preguntaba si los políticos hubieran ejercitado la actitud de escucha si les hubiera ido mejor. Mi opinión sin duda fue que sí. La distancia que hay en estos momentos entre los políticos y la ciudadanía es inmensa, una distancia muy pero que muy importante.

La dificultad viene cuando uno cree estar en posesión de la verdad. Esto genera lo que llamo la escucha altiva y eso hace que el ser humano en condiciones normales generemos miedos ante esos perfiles de persona que nos escucha de ese modo. En el caso de los políticos lo que ha sucedido no es miedo pero sí un grito a modo de voto donde la sociedad ha dicho basta. Quizá mi opinión es que tampoco se sepa hacia dónde se quiere ir pero sí puedo apreciar que por lo menos se ha querido decir hacia dónde no se quiere volver.

Está claro que siempre debe haber alguien que tome las decisiones, pues sin el liderazgo sería difícil que muchas cosas en cualquier ámbito sucedieran, pero si volvéis atrás habéis leído que liderazgo es muy diferente al mando, y ello conlleva escuchar.

Es hora de empezar a creer en las sinergias, no solo hablar de ellas y de vez en cuando hacer un curso porque queda bonito un diploma en la pared. Creer que las opiniones de todos juntos generan mejores resultados, realizar grupos de trabajo para que después esas opiniones una vez recogidas puedan servir para mejorar un área y os aseguro que eso funciona pero sí es cierto que debe haber capacidad de trabajo en equipo de igual a igual, la escucha debe ser activa no altiva y se deben escoger algunas ideas y trabajar en ellas, ponerlas en práctica aunque sean pocas, menos es más, teniendo la certeza de por lo menos intentarlo.

No se pueden coger solo asesores para hacer una buena campaña mediática o de marketing, se debe cuidar la comunicación y el cómo llegar a lo que llamamos la comunicación emocional, pero claro para eso también hay que entrenar la inteligencia emocional, que en el ámbito público lamento decir que es escasa. La mayoría de veces no se sabe ni cuál es el objetivo de la comunicación, ni a quién se dirige, por este motivo tenemos que escuchar tantas veces la frase: “mucha labia pero poco contenido”.

Lo mismo que no se pueden coger solo asesores para ese periodo de campaña, esto conlleva más tiempo, es un entrenamiento diario para lograr unos mínimos resultados y con el tiempo podemos llegar a convertirlo en un hábito y ocuparnos de mantenerlo, si no, se desvanece.
Lo duro es que se repite una y otra vez. Comentábamos con Carlos que ojalá esta vez sean capaces de hacer una autorreflexión y análisis de lo sucedido y que no quede ahí, que se sean capaces de buscar recursos para dar solución y sobre todo que aquellos que finalmente gobiernen sean capaces de escuchar y buscar ayuda para reforzar aquello que no saben.

Me pregunto por qué en la mayoría de empresas privadas se invierte en formación de calidad, consultoría o coaching, y en lo público, con muchos más recursos, se desperdician tanto en estudios, encuestas... que acaban en un cajón.

En resumen mi sugerencia este mes es: Trabajemos la habilidad de escuchar, para ello empezaremos por dos cambios de actitud:
1) Escuchar para comprender, no para responder.
2)Atención visual mientras escuchamos.

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