Grupo Mambo: donde los sueños se cumplen al atardecer

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Miles de personas acuden al Café Mambo cada día de verano para ver la puesta de sol en ses Variades.

Miles de personas acuden al Café Mambo cada día de verano para ver la puesta de sol en ses Variades.

08-02-2019
Grupo Mambo: donde los sueños se cumplen al atardecerGrupo Mambo: donde los sueños se cumplen al atardecer

El Grupo Mambo se ha convertido poco a poco en una de las referencias del sector de la restauración y el hotelero de la isla de Eivissa con casi una veintena de negocios en marcha. Esta empresa familiar empezó su andadura hace 35 años con la apertura del pub Bucanero, en Cala de Bou. El navarro Javier Anadón trabajó varios años en la discoteca Glorys después de aterrizar en Eivissa junto a su mujer en 1976, después de un viaje por España en busca de un lugar donde vivir y establecerse. “Aquí nos sentimos a gusto desde el primer día; fue un amor a primera vista”, asegura Anadón desde la terraza del Hostal La Torre, una de las joyas de la corona de su grupo empresarial. “Eran unos años en los que el West End de Sant Antoni era lo mejor de Eivissa. Había bares a los que iban los Bee Gees y se juntaba lo mejor de la isla. Soy un admirador de Pepe Roselló -el fundador de la discoteca Space- y su discoteca Playboy era la mejor”, apunta el empresario nacido en Sangüesa.

En 1994 Anadón abrió el negocio que se convirtió en el buque insignia del grupo: Café Mambo. Un establecimiento en primera línea de mar en ses Variades junto a uno de los negocios más conocidos de la puesta de sol de Sant Antoni. “Soy admirador del Café del Mar y abrir a su lado fue un gran reto. En 1994 nos fue bien y en 1995 ya saltó todo a pedazos: venían los mejores actores y músicos del mundo. ¿El secreto? Tener muchos amigos. Deejays como Paul Oakenfold, Roger Sanchez o Pete Tong son amigos míos”.
La puesta de sol es uno de los grandes atractivos turísticos de Sant Antoni. Un espectáculo natural para el que se reúnen miles de personas cada atardecer en la bahía de Portmany para contemplarla acompañada de música. “La puesta de sol es el mayor espectáculo del mundo. Si no la tuviéramos pagaríamos cien euros cada día por verla y nosotros la tenemos gratis. Y si la acompañas con música es algo bestial”, afirma Anadón.

La veintena de negocios del Grupo Mambo da trabajo a 450 personas. Entre los negocios que gestiona esta empresa familiar hay tres pubs (Kilties, Donnegans y Bucanero), cinco bares y restaurantes (Villa Mercedes, La Cava, Cala Gracioneta, Palapa y Bondi), otros cuatro locales situados en el paseo de Ponent ideales para la puesta de sol (Café Mambo, Savannah, Fresch y Mint Lounge), cuatro establecimientos hoteleros (Las Mimosas, Hostal La Torre, Casa Maca y Sa Clau), además de una tienda (Mambo Shop), el salón de belleza Ego y el negocio de alquiler de barcos Sunset Boats Ibiza.

Grupo Mambo, dedicado en sus inicios al mundo de la restauración, se ha introducido en los últimos años en el sector hotelero. “Los bares y los hoteles tienen en común que hay que hacerse amigo del cliente. Y ahora también cuidamos a nuestros clientes en los hoteles, que es donde primero llegan los turistas, y si los acoges bien, ya tienes a un amigo para siempre. Tenemos cuatro pequeños hoteles de los que estamos muy orgullosos de ellos”, relata el propietario del Grupo Mambo.

Su última adquisición ha sido Casa Maca, una antigua casa payesa convertida en hotel rural en el municipio de Eivissa en el que destaca una impresionante almazara totalmente recuperada. “Yo no lo conocía, pero en Londres me dijeron que había un hotel muy bonito y que unos ingleses iban detrás de él. Fui a visitarlo con mis hijos, me enamoré de él al instante e hicimos el trato en minutos. Solo nos ha dado satisfacciones”, asegura Anadón, que destaca de Casa Maca sus vistas a Dalt Vila, la zona antigua y amurallada de la ciudad de Eivissa.

Pero la niña de los ojos de Anadón es el Hostal La Torre, un establecimiento situado en primera línea de mar sobre Cap Negret con unas vistas espectaculares de sa Conillera y, cómo no, de la puesta de sol. “Siempre estuvimos enamorados de él y lo cogimos hace cuatro años; nos da muchas satisfacciones”, asegura Javier Anadón mientras desayuna en una de sus mesas.

Javier Anadón se siente un hombre exitoso y afortunado y con un “talento especial para apreciar lo bello”. Con un evidente sentido del olfato para los negocios, Anadón asegura que “hay que creer en la suerte” para que las cosas vayan bien en el trabajo. Sin embargo, no hay que ser muy astuto para reconocer que detrás del Grupo Mambo hay algo más que buena suerte. Y este ‘algo más’ no es otro que un gran equipo de profesionales a los que Javier agradece su trabajo a lo largo de estos años, entre ellos su mujer y sus hijos, Christian y Alan, los Mambo Brothers, conocidos ‘deejays’ que no le dan la espalda a la empresa familiar pese a su éxito musical. “Empezaron como unos friegaplatos más”, asegura su padre. Un trabajo de equipo al que también hay que añadir la filosofía que Anadón impregna en todos sus negocios: “Al cliente hay que tratarlo como una estrella y hacerse amigo de él”.

Entre sus clientes también hay muchos ibicencos y Anadón lo tiene claro: “El residente es vital, es la base. Donde va el residente va el turista. Aquí, en el Hostal La Torre, arrasamos los fines de semana”. A Anadón, en cambio, no le gusta un nuevo tipo de turista que llega a la isla: “Al nuevo rico que presume de dinero no lo queremos en Eivissa. Y como he vivido en Marbella, no quiero que Eivissa se convierta en aquello”.

Como empresario orgulloso de vivir en Sant Antoni, Grupo Mambo siempre ha estado vinculado al mundo del deporte a través de la esponsorización de clubes deportivos.
“A mí me va bien, así que tengo la responsabilidad de ayudar al pueblo, pero tengo que colaborar todavía más de lo que lo hago”, apunta Anadón. En este sentido, destaca que “la música es algo importante para Eivissa y los políticos deberían presumir de ella”.
Entre los planes de futuro del propietario del Grupo Mambo figura abrir un hotel-bar en Londres, una ciudad que le encanta a Javier Anadón. Sin embargo, no hay lugar en el mundo en el que se sienta mejor que en Eivissa. “Hace años pasé una semana de vacaciones en Miami y otra en Barcelona, con mis hijos, con los que fui de compras y a restaurantes. Y el mejor momento del viaje fue al aterrizar en Eivissa a las cuatro de la tarde: sentí la suerte que tengo de vivir aquí. Tengo todo lo que he soñado gracias a esta isla y allá donde voy presumo de ella”.