Barack Obama aseguró ayer a los estadounidenses que lo mejor «está por llegar», tras conseguir un segundo mandato de cuatro años.

«Creemos en una América generosa, compasiva y tolerante», señaló Obama, un poco afónico, desde el centro de convenciones McCormick Place en Chicago, donde fue recibido al grito de «cuatro años más, cuatro años más, cuatro años más».

«Creemos en una nación de inmigrantes», agregó, ante una audiencia enardecida, que lo esperó durante horas ondeando banderines con los colores azul y rojo de la enseña del país y al compás incesante de la música.

Al conseguir la victoria tras un duro pulso con su rival republicano Mitt Romney, quien no logró imponerse pese a la debilidad económica en el país, Obama insistió en que los estadounidenses no están «tan divididos como sugieren los políticos». «Lo que hace que América sea excepcional es el convencimiento de que nuestro destino es compartido».

Obama pronunció un discurso conciliador durante el que lanzó un mensaje de unidad a un país dividido y expresó su determinación de trabajar con la oposición durante los próximos cuatro años.

«Somos y seguiremos siendo los Estados Unidos de América», afirmó el inquilino de la Casa Blanca, haciendo hincapié en la palabra «unidos», en un mensaje que estuvo teñido de frases patrióticas como la de «somos el mejor país de la Tierra».

Agradecimientos

El suyo fue, además, un mensaje de agradecimiento: a los votantes que lo apoyaron, «al mejor equipo de campaña y los voluntarios de la historia política» y a su esposa Michelle, a quien dijo «amar más que nunca».

Unos 2.000 periodistas, llegados de todos los rincones del planeta, se desplazaron a Chicago para cubrir esta jornada electoral.

La de ayer fue la culminación de una larga y cara carrera por la reelección en la que abundaron los golpes bajos y que supuso un marcado contraste con el mensaje de cambio y esperanza que aupó a Obama a la presidencia en 2008.

La noche arrancó con señales preocupantes para Obama, que en el recuento inicial retransmitido por las cadenas de televisión no lograba despegarse de Romney en estados clave como Virginia, Ohio o Florida.

El presidente logró sellar la victoria con el respaldo de estados tradicionalmente demócratas y un importante número de 'estados bisagra', como Colorado, Iowa, Pensilvania, Michigan, Minesota, Virginia y Wisconsin. Su triunfo en Ohio, un estado clave, le allanó el camino hacia la Casa Blanca.

Obama ganó la reelección con al menos 303 votos electorales, una cifra con la que superó expectativas y superó el listón de los 270 votos electorales necesarios para lograr la presidencia, y más de dos millones de votos populares.